La secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, instó a Cuba a "construir una relación más abierta" durante su estancia en La Habana para analizar el alcance y las limitaciones de las flexibilizaciones al embargo decretadas por el presidente Barack Obama.
"Queremos ayudar a todos los cubanos a insertarse en la economía mundial y a disfrutar de un mejor nivel de vida, pero también dar al pueblo de Estados Unidos la oportunidad de aprender sobre Cuba y de desarrollar relaciones con las personas de una isla que está a solo 90 millas de las costas" estadounidenses, dijo Pritzker en su segunda jornada en la isla.
"Podemos construir una relación más abierta entre nuestras dos naciones", añadió, al inaugurar un foro en el que participan funcionarios de los departamentos estadounidenses del Tesoro, Comercio y Estado junto con representantes de varios ministerios y empresas cubanas.
Los representantes de ambos países discuten sobre "el alcance y las limitaciones" de las flexibilizaciones al embargo decretadas en septiembre por el presidente Barack Obama, según la cancillería cubana.
Pritzker realizó un paseo por La Habana Vieja, visitó el Capitolio Nacional, actualmente en restauración, el Hotel Ambos Mundos, donde vivió su compatriota, el escritor Ernest Hemingway, y dialogó con escolares cubanos en la Plaza Vieja.
Pritzker inició su visita con una recorrida por el megapuerto de Mariel, 45 km al oeste de La Habana, donde se instala una zona franca industrial que se convertirá en la principal atracción de la isla al capital foráneo, y escenario en 1980 del éxodo hacia Estados Unidos de unos 130.000 cubanos.
Según expertos locales, Mariel podría convertirse en un nodo entre Asia y los puertos de la costa atlántica de Estado Unidos, aceptando barcos de gran calado y reembarcando las mercancías en buques menores.
El comercio entre los dos países fue de 390 millones de dólares en 2014, según cifras oficiales cubanas, marcando una caída desde los 598 millones de 2009.