La ausencia de Raúl Castro marcó el acto oficial celebrado este domingo en Pinar del Río por el aniversario 73 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, una de las principales conmemoraciones políticas del régimen cubano.
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SUSCRIBITEDíaz-Canel leyó un mensaje firmado por el exgobernante de 95 años, cuya última aparición pública ocurrió en junio. La Habana no explicó su ausencia ni la razón
La ausencia de Raúl Castro marcó el acto oficial celebrado este domingo en Pinar del Río por el aniversario 73 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, una de las principales conmemoraciones políticas del régimen cubano.
El expresidente, de 95 años, no participó en la ceremonia por primera vez en al menos tres décadas. El Gobierno cubano no informó por qué faltó ni ofreció detalles sobre su estado de salud, aunque Miguel Díaz-Canel leyó ante los asistentes un mensaje firmado por Castro.
Raúl Castro había mantenido una presencia constante en las ceremonias nacionales del 26 de Julio, incluso después de abandonar la Presidencia y retirarse formalmente de la dirección del Partido Comunista.
Associated Press señaló que no existe registro de otra ausencia suya en esta conmemoración durante los últimos 30 años. La inasistencia llamó especialmente la atención porque el general participó directamente en el asalto al cuartel Moncada de 1953 junto con su hermano Fidel Castro.
El mensaje felicitó a la provincia por haber sido seleccionada como sede del acto central y reconoció el “esfuerzo” y el “trabajo creador” de sus habitantes. La comunicación terminó con un saludo firmado por Raúl Castro, pero no incluyó ninguna referencia a las razones de su ausencia.
La brevedad del texto y el silencio de los presentadores sobre su inasistencia alimentaron las interrogantes en torno al antiguo gobernante. Sin embargo, no existe información médica oficial que permita atribuir la ausencia a una enfermedad o a un agravamiento de su salud.
La última aparición conocida de Raúl Castro tuvo lugar a comienzos de junio en el Teatro Karl Marx de La Habana, durante un acto por su cumpleaños 95 y por el aniversario de la creación del Ministerio del Interior.
En aquella ceremonia apareció junto a Díaz-Canel y otros miembros de la cúpula política y militar. Fue además su primera presentación pública después de que Estados Unidos revelara una acusación penal relacionada con el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Antes de esa actividad, había participado en la concentración oficial por el Primero de Mayo en La Habana.
Raúl Castro no ocupa actualmente ningún cargo formal. Dejó la Presidencia en 2018 y la jefatura del Partido Comunista en 2021, pero la propaganda oficial continúa presentándolo como “líder de la Revolución”.
Su influencia política y simbólica permanece visible en los discursos del Gobierno, que suele invocar su orientación en momentos de crisis. Díaz-Canel lo ha descrito repetidamente como garante de la unidad y la continuidad del sistema socialista.
Por ese motivo, su ausencia en una fecha directamente vinculada con su propia trayectoria revolucionaria adquiere una importancia mayor que la de una simple inasistencia protocolaria.
El acto del 26 de Julio se celebró durante uno de los períodos de mayor confrontación reciente entre La Habana y Washington.
Durante su discurso, Díaz-Canel rechazó un informe del Departamento de Estado que acusa al régimen cubano de mantener durante décadas operaciones de espionaje, influencia política y apoyo a movimientos radicales en Estados Unidos y América Latina.
El gobernante también calificó la política estadounidense de máxima presión como una forma de “genocidio” y responsabilizó a las sanciones por los apagones, la escasez de medicamentos y el deterioro económico del país.
Washington sostiene, por su parte, que sus medidas están dirigidas contra las estructuras militares, financieras y de seguridad del régimen y no contra la población cubana.
El Departamento de Justicia estadounidense reveló el 20 de mayo una acusación formal contra Raúl Castro y otros cinco antiguos funcionarios cubanos por su presunta participación en el derribo de dos aeronaves civiles de Hermanos al Rescate.
El ataque ocurrió el 24 de febrero de 1996 y causó la muerte de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
La Fiscalía sostiene que Castro, quien entonces encabezaba las Fuerzas Armadas, participó presuntamente en la planificación o autorización de la operación. La acusación incluye cargos relacionados con asesinato, conspiración y destrucción de aeronaves. Los señalamientos son alegaciones y los acusados deben ser considerados inocentes mientras no exista una sentencia judicial.
En paralelo, un abogado cubano pidió a la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida examinar la posible responsabilidad de Castro y otros antiguos dirigentes en el asalto a la Embajada de Ecuador en La Habana, ocurrido el 21 de febrero de 1981.
La petición fue presentada por Domingo Delgado en representación de sobrevivientes de aquel operativo, durante el cual fuerzas cubanas ingresaron en la sede diplomática para capturar a 14 personas que buscaban asilo.
La gestión del abogado no equivale a una nueva acusación ni confirma que exista una segunda investigación penal formalmente abierta. Corresponde a los fiscales federales decidir si existen fundamentos y jurisdicción para iniciar un expediente.
La ausencia de Raúl Castro resulta inusual por su participación histórica en los hechos conmemorados y por su constante presencia en las ceremonias anteriores.
Sin embargo, el mensaje enviado a Pinar del Río demuestra que, al menos oficialmente, continúa interviniendo en la vida política y manteniendo comunicación con la dirección del país.
Hasta que el Gobierno publique una explicación o Castro vuelva a presentarse ante las cámaras, cualquier afirmación sobre una enfermedad grave, una retirada definitiva o una pérdida de influencia será especulativa.
Por ahora, solo existen tres hechos confirmados: no asistió al acto por primera vez en al menos 30 años, envió un breve mensaje y las autoridades cubanas guardaron silencio sobre las razones.
FUENTE: re
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