Sandro Castro, nieto del fallecido dirigente cubano Fidel Castro, volvió a generar polémica masiva tras publicar un video en Instagram donde aparece disfrazado de sacerdote o gurú, portando una paloma blanca y lanzando un alegato de “paz mundial” mientras sostiene una túnica blanca. El clip despertó rechazo inmediato entre los cubanos dentro y fuera de la isla, quienes lo consideran una burla irrespetuosa en medio de una crisis profunda .
La publicación llega en un contexto de escasez generalizada, apagones constantes y penuria económica que afecta a la mayoría de la población. Mientras Sandro presume de estilo de vida ostentoso e impunidad, muchos cubanos luchan con carencias básicas, lo que intensificó la indignación pública tanto en redes sociales como en medios independientes .
Anteriormente, también había provocado controversia con otros videos provocativos: se despidió del 14 de febrero invitando a “beber como si no hubiera mañana”, apareció en una fiesta de cumpleaños lujosa, luciendo autos de lujo, ropa de marca y consumiendo cervezas Cristal, un producto escaso en Cuba. Su estilo de vida contrastaba radicalmente con la miseria cotidiana del país .
La figura de Sandro ha sido interpretada tanto como una “parodia viviente del castrismo” como un símbolo de desigualdad. Algunos críticos consideran que su conducta revela la decadencia moral del régimen, mientras que otros lo definen como un reflejo grotesco de los privilegios de la élite cubana .
La indignación popular se ha traducido en comentarios contundentes en redes: “Nos pide paz mundial, pero no sabe el infierno que vivimos”, “Se disfraza de santo, pero su vida es pecado contra el pueblo”. El contraste entre la frivolidad de su conducta y el sufrimiento real de millones evidencian una grieta moral, mediática e histórica que no para de crecer en Cuba actual.