Washington / La Habana — La administración del presidente Donald Trump estaría impulsando una estrategia de gran alcance para reconfigurar el modelo político y económico de Cuba, en un plan que va más allá de la presión tradicional y apunta a una transformación estructural de la isla.
De acuerdo con reportes recientes, el enfoque de Washington no se limita a debilitar al régimen, sino que busca abrir el país a una nueva etapa de inversión y reorganización económica bajo parámetros favorables a Estados Unidos.
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Un plan más allá del cambio político
Fuentes cercanas a la estrategia indican que el objetivo no es únicamente provocar un cambio en la cúpula del poder, sino rediseñar el funcionamiento económico de Cuba.
“Hay miles de millones de dólares en juego”, señaló un funcionario citado en el informe.
Estrategia geopolítica en el Caribe
El plan también responde a objetivos estratégicos más amplios:
- Limitar la influencia de Rusia en la isla
- Reforzar la presencia de EE.UU. en la región
- Controlar el flujo energético hacia Cuba
Estas acciones se enmarcan en una creciente competencia geopolítica en el hemisferio occidental.
Evitar un colapso desordenado
Dentro del entorno de Trump, existe preocupación por un posible colapso caótico en Cuba que provoque una crisis migratoria hacia Florida.
Por ello, la estrategia buscaría una transición controlada que combine:
- Estabilidad interna
- Apertura económica
- Participación de actores pragmáticos dentro del sistema
¿Transformación o continuidad?
El escenario que se perfila no necesariamente implica una ruptura total con el modelo actual, sino una adaptación progresiva hacia un sistema más abierto al mercado.
El éxito de esta estrategia dependerá de factores clave:
- La disposición del régimen a negociar
- La evolución de la crisis interna
- Las prioridades geopolíticas de Washington