El gobernador declaró estado de emergencia y llamó a la Guardia Nacional para restaurar el orden, y la secretaria federal de Justicia, Loretta Lynch, en su primer día en el cargo, dijo que enviará a la ciudad a autoridades del Departamento de Justicia en los próximos días. Se impuso un toque de queda diario durante una semana, a partir del martes entre las 10 p.m. y las 5 a.m., informó la alcaldesa. Por lo menos hubo 15 policías lesionados y dos decenas de personas arrestadas. Dos agentes permanecían hospitalizados, según la policía.
"La Guardia Nacional representa la última opción para restaurar el orden", dijo el gobernador Larry Hogan en una conferencia. "No tomé esta decisión a la ligera".
Policías equipados con cascos y escudos ocasionalmente rociaron con gas pimienta a los manifestantes. Sin embargo, durante gran parte de los disturbios, dependieron de sus formaciones para contener a la muchedumbre.
El disturbio del lunes es el más reciente hecho provocado por la misteriosa muerte de Freddie Gray, cuyo fatal encuentro con los oficiales vino en medio de un debate nacional sobre el uso policiaco de la fuerza, especialmente cuando se involucra a sospechosos negros. Gray era afroestadounidense. La policía se ha negado a especificar las razas de los seis oficiales que estuvieron involucrados en su arresto, todos ellos suspendidos con goce de sueldo mientras se realiza la investigación.
"Muchas personas han pasado generaciones construyendo esta ciudad para que sea destruida por vándalos, que de una manera por demás insensible, intentan destruir todo por lo que hemos peleado, derribando negocios, y destruyendo propiedades, cosas que sabemos pueden afectar a nuestra comunidad durante años", comentó la alcaldesa Stephanie Rawlings-Blake.
La familia de Gray se vio sorprendida por la violencia y mantuvo un perfil bajo; en lugar de eso, esperaban organizar una marcha pacífica para finales de la semana, informó el abogado familiar, Billy Murphy. Aseguró que no sabía que se darían los disturbios e hizo un llamado a la calma.
"Ellos no querían que este movimiento nacional se viera manchado por la violencia", dijo. "No tiene sentido".
La policía pidió a sus padres que localizaran a sus hijos y los llevaran a casa. Muchas de las personas en las calles parecían jóvenes afroestadounidenses, con mochilas y pantalones kaki que son parte de los uniformes de muchas escuelas públicas de la zona.
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Los periodistas de The Associated Press Juliet Linderman y Jeff Horwitz contribuyeron a este reporte.
FUENTE: Associated Press

