Un ciudadano cubano que residía ilegalmente en Estados Unidos fue detenido el pasado 29 de abril en un puesto de control de la Patrulla Fronteriza en Nuevo México, tras revelarse que tenía una larga lista de antecedentes penales, incluyendo delitos graves como asesinato y posesión de armas prohibidas. Además, pesa sobre él una orden final de deportación.
El arresto fue confirmado por el jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Michael W. Banks, a través de la cuenta oficial de la agencia en la red social X. En su publicación, Banks señaló que el individuo se presentó en el punto de control “como si nada”, sin ocultar su presencia a las autoridades.
Según la información oficial, el detenido acumula una serie de delitos graves, entre ellos asesinato, homicidio por negligencia, disparos desde un vehículo en movimiento, manipulación de pruebas, posesión de sustancias controladas y porte de armas prohibidas. Además, enfrenta sanciones por encontrarse sujeto a una orden de expulsión definitiva bajo el artículo 8 USC 1253 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés).
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“La detención de este individuo resalta la importancia vital de los puntos de control fronterizo en la protección de nuestras comunidades frente a criminales peligrosos”, afirmó Banks.
En ese mismo periodo, ICE reportó la deportación de 65,682 extranjeros en situación irregular, incluyendo individuos considerados una amenaza para la seguridad pública y nacional.
El presidente Trump ha reiterado su intención de deportar a un millón de inmigrantes indocumentados durante el primer año de su mandato. Sin embargo, la ambiciosa meta ha sido puesta en duda por expertos en política migratoria, quienes advierten sobre la falta de recursos y las barreras legales que podrían dificultar su cumplimiento.