La llamada telefónica con el secretario de Estado Brad Raffensperger el sábado fue el paso más reciente en un intento sin precedentes por un presidente en funciones para presionar a un funcionario estatal a que revierta el desenlace de unas elecciones libres e imparciales que él perdió. El mandatario, que se ha negado a reconocer su derrota frente al presidente electo demócrata, alegó repetidas veces que Raffensperger podía cambiar los resultados certificados.



