ESTADOS UNIDOS. — La actuación del artista puertorriqueño Bad Bunny durante el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl provocó una ola de críticas en Estados Unidos, desatando una fuerte reacción del presidente Donald Trump y dividiendo a la audiencia entre aplausos y rechazo frontal.
Aunque el show recibió elogios entre el público hispano y sectores progresistas, el hecho de que la presentación fuera casi íntegramente en español generó malestar en el ecosistema conservador, donde muchos espectadores expresaron frustración por la ausencia del inglés en uno de los eventos deportivos más vistos del país.
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Trump: “Uno de los peores de la historia”
Trump reaccionó con dureza en su red Truth Social, calificando el espectáculo como “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”.
“No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos. Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños”, escribió el mandatario.
Uno de los principales argumentos fue que el show no representó los valores culturales tradicionales del evento y que su enfoque coincidió con el intenso debate nacional sobre inmigración ilegal y deportaciones del ICE, un tema altamente sensible en el clima político actual.
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EE. UU., dividido
Mientras una parte del país calificó la actuación como una provocación cultural, otras figuras del deporte defendieron el espectáculo. El exjugador de la National Football League J. J. Watt y el base de los New York Knicks, Jalen Brunson, elogiaron la presentación y destacaron su impacto global.
La controversia deja claro que el Super Bowl, además de ser un evento deportivo, se ha convertido en un campo de batalla cultural y político, donde música, idioma e identidad nacional chocan ante millones de espectadores.