La ley, aprobada tras las recientes masacres en Buffalo, Nueva York y Uvalde, Texas, añade requisitos para jóvenes que quieran comprar armas, prohíbe la venta de armas a abusadores domésticos y ayuda a las autoridades a privar de armas temporalmente a quienes sean considerados un peligro.
Pero la “celebración” ocurrió después de que alguien disparó contra un desfile del Día de la Independencia en Highland Park, Illinois, matando a siete personas. El hecho demostró las limitaciones de la ley en cuanto a su capacidad de detener la violencia armada en Estados Unidos.
Y ocurre en momentos en que gobernadores demócratas han pasado a la vanguardia en la expresión de enojo colectivo ante la proliferación de la violencia armada.
Biden recibió a cientos de personas en el jardín de la Casa Blanca, incluyendo a legisladores de ambos partidos que ayudaron a redactar la ley y la aprobaron, y funcionarios estatales y locales —como el gobernador de Illinois J.B. Pritzker y la alcaldesa de Highland Park, Nancy Rotering— y familias de víctimas de la violencia armada.
Aun así, expresó Biden, “Vivimos en un país inundado por armas de guerra”. Repitió su llamado al Congreso a aprobar una prohibición federal sobre los fusiles de asalto y los cartuchos de alta capacidad o, como mínimo, condiciones y entrenamientos más estrictos para quienes deseen comprar armas.
Dijo también que el Congreso debe aprobar leyes que permiten demandar en los tribunales a dueños de armas que no guarden debidamente sus armas o cuyas armas sean usadas en actos de violencia. Destacó que él mismo posee cuatro rifles y que los tiene en su casa bajo llave.
FUENTE: Associated Press