Las finanzas de la isla -un territorio estadounidense desde 1898- sufrieron un golpe devastador en 2006 con la pérdida de beneficios fiscales de empresas de Estados Unidos con operaciones globales.
Desde entonces,
Puerto Rico ha caído en recesión y salido penosamente de esa situación. En un ambiente marcado por el hundimiento de la actividad económica, el gobierno local buscó superar las carencias presupuestarias con nuevos préstamos.
En la actualidad, su deuda se sitúa alrededor de los 72.000 millones de dólares, aunque la
Casa Blanca ya descartó la posibilidad de un auxilio a la ex colonia española.
En un documento divulgado en la noche del miércoles, el Tesoro estadounidense admitió que "Puerto Rico no podrá revertir por sí mismo una década de debilitamiento económico".
El gobierno del presidente
Barack Obama también desea que el Congreso autorice una supervisión fiscal independiente "para certificarse que Puerto Rico adhiere al plan de recuperación y que lo implementa de forma transparente".