Un grupo de 19 fiscales generales estatales presentó una demanda contra la Administración Trump este lunes, alegando que la reciente reestructuración del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) viola cientos de leyes federales y socava la autoridad del Congreso.
La demanda, presentada ante un tribunal de distrito en Rhode Island y encabezada por la fiscal general de Nueva York, Letitia James, denuncia que la reducción de agencias dentro del HHS —de 28 a 15— y el despido de aproximadamente 20.000 empleados constituye una acción “imprudente, irracional y peligrosa” que pone en riesgo la salud pública en todo el país.
“Esta Administración no está racionalizando el Gobierno federal; lo está saboteando”, expresó James en un comunicado. “Cuando se despide a científicos que investigan enfermedades infecciosas, se silencian médicos que atienden a personas embarazadas y se cierran programas que protegen a bomberos, mineros y niños, no se está haciendo a Estados Unidos más sano. Se están poniendo en peligro innumerables vidas.”
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El expresidente Donald Trump sostiene una copia de un reportaje en el que aparece la fiscal general de Nueva York, Letitia James, mientras habla durante una rueda de prensa, el jueves 11 de enero de 2024, en Nueva York. (AP Foto/Mary Altaffer)
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La reorganización fue anunciada en marzo por el secretario de Sanidad, Robert F. Kennedy Jr., quien defendió la medida argumentando que generaría un ahorro anual de $1.800 millones de dólares para los contribuyentes. Kennedy aseguró que la reforma busca alinear al HHS con su misión principal, enfocándose en combatir la creciente epidemia de enfermedades crónicas.
El caso adquiere un matiz político adicional, ya que la fiscal Letitia James, principal impulsora del litigio, fue recientemente referida a un proceso penal federal por un supuesto fraude hipotecario, relacionado con propiedades en Virginia y Nueva York.
Pese a las acusaciones, James mantiene su liderazgo en el caso y aseguró que la coalición de fiscales seguirá adelante para frenar lo que consideran una amenaza directa a los servicios de salud pública en Estados Unidos.