No obstante, esto tiene un aspecto positivo para los estadounidenses: un dólar más fuerte significa un pequeño alivio de la inflación desenfrenada, porque la enorme gama de productos importados a Estados Unidos —desde autos y computadoras hasta juguetes y equipos médicos— se vuelven menos caros. Un dólar fortalecido también favorece a los turistas estadounidenses en Europa.
El índice dólar, que mide el valor de la moneda estadounidense contra una canasta de seis monedas extranjeras, ha subido casi 12% este año a su mayor altura en dos décadas. El valor del euro está apenas por debajo de 1,02 dólares.
El aumento del dólar se debe principalmente a que la Reserva Federal está elevando las tasas de interés de manera más enérgica que los bancos centrales de otros países a fin de tratar de enfriar la inflación más alta de las últimas cuatro décadas.
Con la elevación de las tasas de interés, aumenta el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano, lo cual atrae a inversionistas en busca de rendimientos más altos que en el resto del mundo. La creciente demanda de valores denominados en dólares fortalece a su vez el valor de la moneda.
Este año, el euro se ha debilitado debido en gran medida a los temores crecientes de una recesión en los países del euro. La guerra en Ucrania ha magnificado los precios del petróleo y el gas, lo que ha golpeado a los consumidores y negocios europeos.
FUENTE: Associated Press