Tras el descubrimiento de las ampolletas, se llamó a equipos especializados en materiales peligrosos, de acuerdo con la policía del Capitolio de Estados Unidos, que dijo que continuaría investigando. No se sabe si alguna persona entró en contacto con la sangre ni a quién pertenecía.
Las ampolletas estaban dirigidas a Trump, de acuerdo con una persona familiarizada con la situación, pero que no está autorizada para hablar públicamente al respecto. No se sabe si iban acompañadas de algún mensaje que explicara por qué fueron enviadas.
Michael Whatley, presidente del RNC, lamentó el “repugnante ataque” pero no dio más detalles.
“Agradecemos a los organismos del orden público, que respondieron rápidamente y garantizaron la seguridad de todos. Se ha levantado el cierre y el personal ha retomado sus labores en la oficina porque no nos intimidamos ni nos inmutamos en nuestros esfuerzos para llevar al presidente Trump a la Casa Blanca”, dijo Whatley en un comunicado.
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Kinnard informó desde Columbia, Carolina del Sur, y Price desde Nueva York. Los periodistas de The Associated Press Ashraf Khalil y Alanna Durkin Richer contribuyeron a este despacho.
FUENTE: Associated Press