El informe publicado el viernes por el Departamento de Comercio precisó que el gasto del consumidor cayó un 0,6% en diciembre, ya que los precios más altos pueden haber desanimado a algunos compradores. Las adquisiciones de automóviles, productos electrónicos y ropa disminuyeron el mes pasado.
Una ola de casos de ómicron también impidió que muchos estadounidenses viajaran, comieran fuera o visitaran teatros y otros lugares de entretenimiento. Al mismo tiempo, los ingresos aumentaron un 0,3% el mes pasado, proporcionando el combustible para gastos futuros.
La inflación obstinadamente alta ha golpeado los presupuestos de las familias, arrasó con los aumentos salariales del año pasado y ha planteado un desafío político grave para el presidente Joe Biden y los demócratas en el Congreso. También llevó a la Reserva Federal a señalar el miércoles que planea aumentar las tasas de interés varias veces este año a partir de marzo para tratar de controlar la aceleración de los precios.
Excluyendo las categorías volátiles del comportamiento de los precios, como alimentos y energéticos, la llamada inflación subyacente aumentó un 4,9% el año pasado, su mayor ganancia desde 1983.