La controversia sobre la supuesta colusión entre Donald Trump y Rusia en las elecciones de 2016 volvió a la primera plana este miércoles, luego de que la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, desclasificara un informe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes que acusa a la Administración Obama de orquestar lo que califica como un “engaño” para vincular al entonces candidato republicano con el Kremlin.
El documento, de 46 páginas, fechado en septiembre de 2020 y ahora revelado públicamente, apunta directamente a Barack Obama, al exdirector de la CIA John Brennan y a otros altos funcionarios de haber impulsado lo que describe como una operación de inteligencia para dañar políticamente a Trump.
“Han surgido nuevas pruebas de la más atroz militarización y politización de la inteligencia en la historia de Estados Unidos”, escribió Gabbard en la red social X, donde compartió fragmentos del informe. Entre los hallazgos destaca que supuestamente se ignoraron datos de inteligencia que indicaban que Vladimir Putin se estaba preparando para una eventual victoria de Hillary Clinton, y que se habrían manipulado fuentes poco confiables para elaborar hallazgos que fueron presentados al público como verídicos.
Horas después, la funcionaria compareció ante la prensa en la Casa Blanca y confirmó que los documentos ya se remitieron al Departamento de Justicia para su evaluación, insinuando posibles implicaciones penales para exmiembros del gobierno de Obama.
El juez también negó transferir el expediente a Nueva York, donde Epstein fue acusado formalmente antes de morir en prisión bajo circunstancias aún cuestionadas.
Choque político en el Congreso
En paralelo, la tensión por la publicación de los archivos paralizó parcialmente la Cámara de Representantes, donde legisladores republicanos bloquearon votaciones para impedir que los demócratas forzaran una decisión inmediata.
El presidente de la Cámara, Mike Johnson (republicano por Luisiana), anunció que se tomarán “medidas apropiadas” cuando el Congreso regrese de su receso de cinco semanas si la Casa Blanca no actúa antes. Johnson aseguró que el Departamento de Justicia necesita tiempo para proteger la identidad de víctimas y testigos: “No podemos arruinar vidas inocentes por precipitación”, justificó.
En medio de la tormenta política, Trump busca reforzar su narrativa de víctima de un complot orquestado por sus opositores, mientras sus aliados exigen máxima transparencia con los expedientes Epstein. La combinación de ambos escándalos promete seguir marcando la agenda en Washington durante los próximos meses.