La Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha actualizado su evaluación sobre el origen de la pandemia de COVID-19, concluyendo con "baja confianza" que es más probable que el virus se haya originado a partir de una fuga accidental en un laboratorio en Wuhan, China. Esta postura alinea a la CIA con el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y el Departamento de Energía de Estados Unidos, que previamente habían respaldado la teoría de la fuga de laboratorio.
A pesar de esta nueva evaluación, la CIA continúa considerando plausibles tanto la hipótesis de la fuga de laboratorio como la de la transmisión natural del virus desde animales. La agencia sigue analizando nueva información e inteligencia para esclarecer el origen del virus, que emergió a finales de 2019 y ha causado más de siete millones de muertes en todo el mundo.
La falta de cooperación del gobierno chino con las investigaciones internacionales ha dificultado la determinación del origen del virus. Beijing ha rechazado consistentemente la teoría de la fuga de laboratorio, acusando a Estados Unidos de politizar el asunto.
La comunidad de inteligencia de Estados Unidos permanece dividida sobre el origen del virus. Algunas agencias favorecen la teoría de la transmisión natural, mientras que otras, como la CIA y el FBI, consideran más probable la hipótesis de la fuga de laboratorio. Esta divergencia refleja las complejidades y desafíos inherentes a la investigación de los orígenes de la pandemia.