Viena se ha convertido en el nuevo epicentro de estos casos, conocidos como el Síndrome de La Habana, pues fue en la capital cubana donde se registraron por primera vez en el 2016, aunque el régimen insiste en negar cualquier vínculo con supuestos ataques con ondas electromagnéticas, que causaron daños cerebrales permanentes a una veintena de diplomáticos estadounidenses y canadienses.
El anuncio de la destitución del jefe de la estación CIA en Viena llega un día después de conocerse que Pamela Spratlen, veterana diplomática nombrada hace seis meses por la administración Biden para encargarse de la respuesta al Síndrome de La Habana, deja el cargo, bajo pretexto de que ha alcanzado el umbral de horas de trabajo permitidas, bajo su condición de jubilada.
Sin embargo, en las últimas semanas había recibido múltiples pedidos para que renunciara, al perder la confianza de los empleados afectados.
Precisamente, las víctimas de estos ataques sostuvieron este mes una tensa llamada telefónica con el secretario de estado, Antony Blinken y Spratlen, y se quejaron del aparente desinterés dentro del gobierno de estados unidos sobre sus lesiones.
FUENTE: Redacción de Americateve.com