El veredicto coronó un juicio de un mes caracterizado por testimonios sórdidos de la explotación sexual de niñas de apenas 14 años, presentados por cuatro mujeres que describieron haber sido víctimas de abuso sexual cuando eran adolescentes en la década de 1990 y los primeros años de la década de los 2000 en las residencias palaciegas de Epstein en Florida, Nueva York y Nuevo México.
Los jurados deliberaron cinco días completos antes de declarar culpable a Maxwell de cinco de seis cargos. Conforme se leía el veredicto, la socialité no mostró emoción alguna en el rostro cubierto por una mascarilla negra.
Permaneció de pie con las manos entrelazadas y miró a sus hermanos al ser conducida fuera del tribunal.
Enfrenta la probabilidad de ser condenada a años de cárcel, un desenlace largamente buscado por mujeres que pasaron años peleando en tribunales civiles para hacer que Maxwell rindiera cuentas por su papel en el reclutamiento y preparación de las víctimas adolescentes de Epstein, y por participar ocasionalmente en los abusos sexuales.