El acta de acusación por 13 cargos federales destapa una red de fraudes y engaños que, según los fiscales, se sobrepone a su imagen pública fantástica como un empresario acaudalado — una biografía ficticia que comenzó a desmoronarse después de que ganó su elección a finales del año pasado.
Santos, de 34 años, quedó en libertad con una fianza de 500.000 dólares después de su lectura de cargos, unas cinco horas después de entregarse a las autoridades en Long Island para enfrentar cargos de fraude electrónico, lavado de dinero, robo de fondos públicos y falsas declaraciones al Congreso. De ser encontrado culpable podría ser condenado hasta 20 años de prisión.
“Este es el principio de mi oportunidad para enfrentar la situación y defenderme”, dijo Santos a los reporteros, prometiendo limpiar su nombre y refiriéndose a la acusación como una “cacería de brujas”.
Santos no dijo mucho durante su lectura de cargos, la cual duró unos 15 minutos. Su abogado dijo que planea continuar con la campaña de reelección que anunció recientemente, haciendo caso omiso a los llamados para que renuncie a su cargo. Le pidió permiso al juez para que Santos pueda viajar sin restricciones, aunque el legislador tuvo que entregar su pasaporte. Santos dijo que volvería a Washington para votaciones el jueves.
La acusación formal “pretende que Santos rinda cuentas por varios supuestos planes fraudulentos y tergiversación descarada”, señaló el fiscal federal Breon Peace. “En total, los señalamientos en esta acta acusan a Santos de depender de una deshonestidad y engaños constantes para ascender hasta el Congreso y enriquecerse”.
___ Farnoush Amiri, en Washington, y Alanna Durkin Richer, en Boston, contribuyeron a este despacho.
FUENTE: Associated Press