El jefe de policía del condado de Tulare, Mike Boudreaux, dijo que la joven intentaba escapar del tiroteo la madrugada del lunes cuando los atacantes le dieron alcance afuera de su casa en Goshen —una comunidad de unos 3.000 habitantes en la región agrícola de San Joaquin Valley, en el centro de California— y ejecutaron a la madre y a su bebé.
Las otras cuatro víctimas, de entre 19 y 72 años, incluían a una abuela que fue baleada mientras dormía. Se tiene previsto que las necropsias se completen en los próximos días.
Las autoridades indicaron que buscan a dos sospechosos y ofrecieron una recompensa de 10.000 dólares por información que resulte en sus detenciones.
“Nada de esto fue un accidente”, dijo Boudreaux en su conferencia de prensa del martes. “Fue deliberado, intencional y horrendo”.
Las autoridades estaban familiarizadas con la residencia, dijo Boudreaux, señalando que en el lugar había ocurrido actividad de pandillas de forma habitual. Añadió que no todas las víctimas vendían drogas o pertenecían a pandillas, e indicó que entre las víctimas que se cree que eran inocentes se encuentran la joven, su abuela y, desde luego, el bebé.
FUENTE: Associated Press