Diplomáticos del Departamento de Estado esperan, dicen, tener un tiempo más fácil para reclutar aliados en los esfuerzos para crear un entorno internacional que fomente un cambio político positivo en Cuba.
"Vamos a ser capaces de generar más presión internacional sobre el Gobierno cubano como resultado de esta política," aseguró Tom Malinowski, el secretario de Estado adjunto para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, ante un comité del Senado a principios de febrero.
Pero incluso si Estados Unidos tiene éxito en reunir una amplia coalición de países para coordinar la política de Derechos Humanos con respecto a Cuba, ¿Es probable que eso sea eficaz? Los esfuerzos anteriores para presionar a Cuba a hacer concesiones políticas como condición de la cooperación internacional han sido un fracaso espectacular.
Ni palos de Washington ni zanahorias de Europa han inducido a la dictadura de Cuba a ceder terreno en su política interna. Cuba considera que ese tipo de condicionalidad como una injerencia en sus asuntos internos y una afrenta a su soberanía.
Con los años, Cuba ha aceptado también ciertos pactos internacionales de Derechos Humanos y políticos, que nunca ha cumplido. Los funcionarios estadounidenses se apresuran a señalar ingenuamente que los funcionarios cubanos ya no pueden fácilmente reclamar que las limitaciones a las libertades políticas se justifican por la amenaza planteada por Washington.
FUENTE: Martinoticias.com