Se esperaba que el meteoro recuperara un poco de fuerza y virase al norte hacia la costa de Carolina del Sur para su segunda llegada a tierra el miércoles por la noche o la mañana del jueves, dijeron responsables meteorológicos. La serpenteante tormenta, que avanzaba a apenas 6 km/h (4 mph) empapó las ciudades costeras de Georgia y Carolina del Sur con más de 30 centímetros (1 pie) de lluvia en algunos lugares, provocando tornados y sumergiendo las calles con inundaciones que llegaban hasta la cintura.
Sin embargo, su vórtice estaba rodeado de aire seco, y las peores lluvias cayeron a cientos de kilómetros hacia el norte, en el este de Carolina del Norte, antes de extenderse por el sureste de Virginia. En ambas entidades se declaró un estado de emergencia. Los meteorólogos advirtieron que podrían caer hasta 13 centímetros (5 pulgadas) de lluvia desde Carolina del Sur hasta Vermont durante la semana.
El miércoles, el área de mayor preocupación se encontraba en el sureste de Carolina del Norte, donde el huracán Matthew provocó una inundación histórica que causó daños por miles de millones de dólares en 2016. Dos años después, el huracán Florence rompió muchos de esos récords. Ambas tormentas provocaron la muerte de decenas de personas.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que podrían caer hasta 23 centímetros (9 pulgadas) de lluvia al oeste de Willmington, Carolina del Norte, en áreas donde ya se habían producido fuertes lluvias durante la noche.
En un vecindario de Savannah, los bomberos utilizaron botes para evacuar a algunos residentes y vadearon zonas inundadas para repartir agua embotellada y otros suministros a los que se negaban a marcharse.
FUENTE: Associated Press