El presidente Donald Trump firmó en secreto una directiva al Pentágono para permitir el uso de fuerza militar contra determinados cárteles de la droga latinoamericanos que su administración considera organizaciones terroristas, según fuentes conocedoras del asunto.
Se trata de la acción más agresiva de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico, un paso que marca la disposición de Trump a involucrar directamente a las Fuerzas Armadas en una tarea que tradicionalmente ha sido responsabilidad de las agencias policiales: frenar el flujo de fentanilo y otras drogas ilegales hacia Estados Unidos.
La orden presidencial establece una base legal para ejecutar operaciones militares directas en aguas internacionales e incluso en territorio extranjero contra estos grupos criminales. Oficiales militares ya trabajan en escenarios y estrategias para implementar la medida.
TRUMP-EJÉRCITO
ARCHIVO – El candidato presidencial republicano y expresidente, Donald Trump, saluda a miembros de la Guardia Nacional en la frontera entre Estados Unidos Y México, el 29 de febrero de 2024, en Eagle Pass, Texas. (AP Foto/Eric Gay, Archivo)
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Riesgos legales y controversia
La decisión plantea interrogantes jurídicos, como la posibilidad de que se considere “asesinato” si fuerzas estadounidenses matan a civiles o presuntos delincuentes que no supongan una amenaza inminente, en ausencia de un conflicto armado autorizado por el Congreso.
En la mira: Venezuela y México
En febrero, el Departamento de Estado incluyó al Tren de Aragua, la Mara Salvatrucha (MS-13) y otras bandas en la lista de organizaciones terroristas. Más recientemente, el gobierno designó al Cártel de los Soles de Venezuela como grupo terrorista global, acusando al presidente Nicolás Maduro y a altos funcionarios de liderarlo.
El jueves, Washington duplicó de 25 a 50 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro, acusado de narcotráfico. La fiscal general Pam Bondi aseguró que “no escapará a la justicia y rendirá cuentas por sus abyectos crímenes”.
Escalada militar
La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, defendió la decisión, afirmando que “la principal prioridad del presidente Trump es proteger la patria”, motivo por el cual se designó a estos grupos como organizaciones terroristas. El Departamento de Defensa evitó comentar la directiva.
El uso unilateral de fuerzas militares contra cárteles representaría un cambio significativo en la estrategia antidroga, poniendo a soldados estadounidenses en primera línea contra organizaciones bien armadas y financiadas.
En el pasado, EE.UU. ya ha empleado militares en operaciones contra el narcotráfico en Latinoamérica, aunque casi siempre como apoyo a las autoridades locales. Un antecedente notable fue en 1989, cuando el presidente George H.W. Bush envió más de 20.000 soldados a Panamá para capturar a Manuel Noriega, acusado de narcotráfico.