La inflación interanual en Estados Unidos bajó en noviembre hasta el 2,7 %, por debajo de lo previsto por los analistas, mientras la inflación subyacente cayó al 2,6 %, desafiando pronósticos de alzas vinculadas a la política arancelaria de Donald Trump.
La inflación vuelve a bajar en EE. UU.
La inflación interanual en Estados Unidos descendió en noviembre hasta el 2,7 %, una caída de tres décimas frente al dato anterior, según informó este jueves el Buró de Estadísticas Laborales (BLS).
Se trata del primer informe clave de precios publicado tras el reciente cierre federal, que impidió la recopilación de datos oficiales durante octubre y retrasó la difusión de indicadores económicos esenciales.
La cifra contradice las previsiones de algunos analistas que esperaban un repunte estable por el impacto de la política arancelaria del presidente Donald Trump.
Por debajo de lo esperado, pero aún sobre la meta de la Fed
Aunque el índice se mantiene por encima del objetivo del 2 % fijado por la Reserva Federal, los datos quedaron muy por debajo del 3,1 % que anticipaban varios economistas de Wall Street.
En términos mensuales, tanto la inflación general como la subyacente aumentaron solo un 0,2 %, moderándose frente al repunte previo del 0,3 %.
Energía y gasolina, los principales impulsores
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Energía: +1,1 % en dos meses
Gasolina: +0,9 %
Alimentos: +0,1 % (menor ritmo que en septiembre)
En comparación interanual:
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Energía: +4,2 %
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Alimentos: +2,6 %
Qué subió y qué bajó
Subieron precios en:
Bajaron precios en:
El impacto del cierre federal
La publicación del IPC de octubre fue cancelada debido al cierre parcial del gobierno federal, que también afectó la divulgación de datos de empleo y crecimiento económico.
Durante el histórico cierre de 43 días, la inflación fue una de las pocas métricas que se priorizó por su impacto directo en el ajuste del costo de vida y los beneficios del Seguro Social.
Un respiro económico en medio de la incertidumbre
Los nuevos datos ofrecen una señal de alivio para los consumidores y refuerzan la narrativa de la Casa Blanca de que la economía se está estabilizando, a pesar de la volatilidad política, los aranceles y las tensiones comerciales.
Al mismo tiempo, la falta de continuidad en los indicadores macroeconómicos complica las decisiones futuras de la Reserva Federal, que deberá evaluar los próximos pasos en política monetaria con información parcial.