Alec Burleson, bateador designado de los Cardenales de St. Louis, disparó un jonrón el domingo ante los Bravos de Atlanta y al doblar por tercera, camino al plato, se puso su mano derecha sobre la oreja, levantó el puño izquierdo y dijo “fight, fight”, tal como hiciera el ex presidente Donald Trump tras sufrir un atentado una semana antes en Pennsylvania, mientras sus compañeros en el dugout imitaron el gesto.
Ese mismo día, Taylor Walls, de los Rays de Tampa Bay, conectó un doblete ante los Yankees de Nueva York, y al llegar a segunda, hizo lo mismo: puño en alto y el grito de “lucha, lucha”.
Pero el gesto, que los peloteros de los Cardenales aseguran que no tiene motivación política alguna, sacó de quicio al conocido periodista Keith Olbermann, quien lanzó un durísimo ataque al equipo de St. Louis.
En su cuenta en la red social X, Olbermann llamó a las Grandes Ligas a suspender de por vida a esos peloteros, confiscarle la victoria al equipo e implosionar el Busch Stadium, la casa de los Cardenales.