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Cuba

Fiscalía cubana pide 30 años para acusado de llevar armas a Cuba en una moto acuática

Ardenys García Álvarez enfrenta una petición fiscal de 30 años por presuntamente ingresar armas a Cuba en jetski y organizar células armadas

Piden 30 años para acusado de llevar armas a Cuba en jetski

La Fiscalía Provincial de La Habana solicitó 30 años de prisión para Ardenys García Álvarez, señalado como principal acusado de un supuesto plan de levantamiento armado contra el régimen cubano. Otras 29 personas enfrentan peticiones de condena de entre 10 y 25 años.

Fiscalía pide 30 años contra Ardenys García Álvarez

La Fiscalía Provincial de La Habana solicitó 30 años de prisión para Ardenys García Álvarez, cubano de 40 años natural de Cienfuegos y residente en Estados Unidos desde 2014, acusado de ingresar ilegalmente a Cuba en una moto acuática con armas y municiones.

El caso forma parte de un expediente contra 30 personas señaladas por el régimen cubano como integrantes o colaboradores de un supuesto plan armado para desestabilizar al Gobierno.

Las peticiones fiscales contra el resto de los acusados oscilan entre 10 y 25 años de cárcel, según el documento de acusación citado por Martí Noticias.

La acusación afirma que el objetivo era crear células armadas en varias provincias del país, entre ellas Cienfuegos, Camagüey, Las Tunas y Santiago de Cuba.

Un supuesto plan armado contra el régimen

Según el pliego fiscal, los acusados pretendían organizar acciones contra autoridades del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El documento también menciona planes para sabotear cañaverales, afectar centros turísticos y presionar la renuncia de dirigentes gubernamentales mediante actos de coacción.

La Fiscalía sostiene que se recopilaron fotografías satelitales e información sobre unidades militares estratégicas en Cienfuegos, además de datos sobre domicilios de jefes policiales.

“La Nueva Nación Cubana en Armas” en el centro de la acusación

La acusación atribuye la presunta planificación a la organización La Nueva Nación Cubana en Armas, dirigida por William Cabrera González, residente en Florida.

El régimen cubano incluye a Cabrera González en su lista de personas vinculadas al terrorismo.

También se menciona a la entidad Auto Defensa del Pueblo, señalada por La Habana como parte del entramado relacionado con el caso.

Cabrera González ha negado públicamente que sus actividades tengan fines subversivos, aunque reconoce entrenamiento de carácter militar.

Armas, dinero y logística, según la Fiscalía

El documento fiscal afirma que se utilizaron miles de dólares y pesos cubanos para financiar logística, adquirir insumos y reclutar personas en situación de vulnerabilidad económica.

Entre los bienes incautados aparecen cinco pistolas y municiones, presuntamente escondidas dentro de un pomo.

La Fiscalía también menciona equipos de comunicación y otros elementos que, según su versión, estarían destinados a coordinar acciones dentro de la isla.

Cargos de terrorismo y delitos contra la seguridad del Estado

Los acusados enfrentan cargos graves dentro del sistema penal cubano.

Entre ellos figuran terrorismo, delitos contra el orden constitucional, espionaje, portación ilegal de armas, salida ilegal del territorio nacional y tráfico ilegal de divisas.

El caso es tratado por el régimen como un expediente de seguridad del Estado, una categoría que en Cuba suele implicar procesos opacos, fuerte control político y condenas severas.

La acusación reconoce zonas grises

Uno de los puntos más relevantes del expediente es que, según el propio documento citado por Martí Noticias, no queda claro si algunas de las actividades descritas llegaron a concretarse en la práctica.

Ese detalle abre interrogantes sobre el alcance real del presunto plan y sobre si el régimen está usando el caso para construir una narrativa de amenaza externa.

La gravedad de las penas solicitadas contrasta con las dudas sobre la ejecución efectiva de varias acciones atribuidas a los acusados.

La madre del acusado rechaza la versión oficial

La madre de Ardenys García Álvarez, Marta Álvarez, rechazó la versión presentada por las autoridades cubanas.

En declaraciones a Martí Noticias, defendió a su hijo y aseguró que llevaba años viviendo en Estados Unidos antes de regresar a Cuba en una moto acuática.

También denunció que permanece encerrado desde finales de 2023, en un proceso que ha avanzado con extrema lentitud.

Para la familia, el caso ha sido construido bajo criterios políticos y con escasas garantías.

Más de dos años detenido antes de la petición fiscal

García Álvarez lleva detenido desde finales de 2023.

La petición formal de condena llega más de dos años después de su arresto, lo que evidencia la lentitud de los procesos judiciales cubanos cuando se trata de expedientes vinculados a la seguridad del Estado.

Organizaciones de derechos humanos han denunciado durante años el uso prolongado de la prisión provisional en Cuba como mecanismo de castigo anticipado.

La arista que Cuba omitió: cargos federales en EE.UU.

El caso también tiene un elemento que el régimen no destacó en su presentación pública.

Una investigación de Telemundo 51 reveló que García Álvarez enfrentaba cargos federales en Estados Unidos por presunta conspiración para transportar y albergar migrantes.

Ese dato no fue incluido por las autoridades cubanas cuando presentaron el caso como un supuesto complot armado organizado desde el exterior.

La omisión alimentó críticas sobre la manera selectiva en que el régimen construyó su relato ante la opinión pública.

“Razones de Cuba” y la narrativa oficial

El régimen presentó públicamente el caso en julio de 2024 a través del programa oficialista Razones de Cuba, conducido por el vocero Humberto López.

La emisión mostró supuestas confesiones, imágenes de armas y una narrativa centrada en denunciar un plan terrorista organizado desde Estados Unidos.

Sin embargo, la presentación generó escepticismo en redes sociales, donde muchos cubanos cuestionaron la credibilidad del montaje oficial y respondieron con memes, ironías y dudas sobre los detalles del caso.

Yordenis Ugás dijo que fue contactado

El boxeador cubano Yordenis Ugás también apareció mencionado indirectamente en la discusión pública del caso.

Ugás declaró que García Álvarez lo contactó para hablarle de “unos planes”, pero dijo que en aquel momento pensó que podía tratarse de una trampa.

El deportista no fue incluido entre los acusados.

Su testimonio reforzó la idea de que el caso tuvo ramificaciones en el exilio cubano, aunque no necesariamente prueba la existencia de una estructura operativa real.

El régimen usa el caso para hablar de amenaza externa

La Habana ha utilizado el expediente para sostener que grupos radicados en Estados Unidos promueven acciones violentas contra Cuba.

El caso encaja con una narrativa recurrente del régimen: presentar cualquier presión externa o actividad opositora como parte de una agresión organizada desde Miami.

Esa narrativa permite al Gobierno justificar más vigilancia, más represión y penas extremas bajo el argumento de la defensa nacional.

Washington y el exilio miran el caso con cautela

En Estados Unidos, el caso ha sido observado con cautela.

Reuters reportó en 2024 que el Departamento de Estado reconoció las acusaciones cubanas, pero recordó que Estados Unidos procesa los delitos conforme a su propia ley y de manera independiente.

Sectores del exilio han expresado escepticismo ante la versión de La Habana, mientras otros advierten que cualquier acción armada organizada desde territorio estadounidense puede tener consecuencias legales graves.

Un expediente con fuerte carga política

El caso combina elementos penales, políticos, migratorios y propagandísticos.

Por un lado, existe una acusación formal por ingreso ilegal, armas y supuesta organización de células armadas.

Por otro, el régimen ha utilizado el expediente para reforzar su discurso contra el exilio y contra Estados Unidos.

La clave ahora será si el tribunal cubano reproduce la petición fiscal o si modifica las penas solicitadas.

Presunción de inocencia y falta de garantías

Ardenys García Álvarez y los otros 29 acusados enfrentan imputaciones graves, pero no han sido condenados de forma definitiva.

En Cuba, los casos de seguridad del Estado suelen desarrollarse bajo fuertes restricciones de transparencia, acceso limitado a la prensa independiente y presión política sobre los tribunales.

Por eso, cualquier análisis del expediente debe distinguir entre lo que afirma la Fiscalía y lo que haya sido probado en juicio con garantías reales.

Qué está en juego

Si el tribunal acepta la petición fiscal, García Álvarez podría recibir una de las condenas más severas impuestas en años recientes en un caso presentado como amenaza armada contra el régimen.

El proceso también servirá a La Habana para reforzar su narrativa de “plaza sitiada” en medio de una profunda crisis interna, apagones, protestas y presión internacional.

Para sus críticos, el caso puede convertirse en otro ejemplo de justicia politizada.

Para el régimen, es una demostración de que enfrenta amenazas externas.

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