30 marzo 2020

Limitaciones de tránsito vehicular por el coronavirus entran en vigor el martes

No obstante, una epidemióloga advierte que la medida es una de control, pero no de salud pública, porque frenar la propagación del COVID-19 y la tasa de mortalidad dependerá de otras acciones

A partir del martes, 31 de marzo, las posibilidades de transitar en su vehículo en las calles para cualquier gestión esencial permitida en medio del toque de queda por el coronavirus (COVID-19) dependerá del número final de su tablilla.

Si el último número es par, podrá transitar los lunes, miércoles y viernes. Los números impares, podrán transitar los martes, jueves y sábado. El tránsito será permitido solamente dentro del periodo de 5:00 a.m. a 7:00 p.m.

“Esto es para gestiones permitidas por la Orden Ejecutiva, y esta restricción no aplicará a citas médicas o situaciones de salud ni empleados exentos”, explicó La Fortaleza en un comunicado. Respecto a los domingos, ningún vehículo podrá transitar, excepto para asuntos esenciales.

“Con la extensión de la Orden Ejecutiva, estamos siendo más estrictos con el toque de queda. Esto responde a que estamos ante el brote viral más letal de los tiempos modernos y la única forma de minimizar el contagio es estando en nuestras casas”, sostuvo la gobernadora Wanda Vázquez Garced.

Aunque esta limitación vehicular es parte de las acciones del gobierno para frenar y prevenir la propagación del COVID-19, la doctora Cruz María Nazario, catedrática del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y epidemióloga con 35 años de experiencia, recordó que la medida en el contexto actual es una de control y no una de salud pública.

“Es más fácil para la Policía mirar el número en que termina la tablilla y limitar un poco el que tantos autos estén en la carretera”, apuntó la catedrática. “Es una medida que se ha usado en países donde la contaminación es bien alta y ha logrado reducir la contaminación ambiental”, indicó la doctora.

Tomando en cuenta que en la mayoría de los hogares con automóviles en la isla tienen más de uno, para Nazario “ese tipo de esfuerzo no creo que tenga un impacto a nivel de salud pública”.

En ese sentido, la epidemióloga insistió en la necesidad de que la ciudadanía continúe aplicando otras iniciativas individuales y comunitarias para frenar la propagación.

“Es responsabilidad de todos en la comunidad seguir las reglas de evitar estar en lugares conglomerados donde hay muchas personas muy cerca una de la otra, hay que mantener la distancia de seis pies al menos cuando uno esté en presencia de otra persona”, insistió la doctora.

“Hay que lavarse las manos todas las veces que pueda con agua y jabón durante 20 minutos y hacerlo correctamente, y con estas estrategias la comunidad asume responsablemente su parte en disminuir la propagación de la enfermedad”, indicó Nazario.

La catedrática recordó que ya existe evidencia de que el virus puede ser contagiado por una persona con síntomas leves o incluso que no presenta síntomas, por lo que reiteró la importancia de las medidas antes descritas para prevenir la propagación comunitaria del COVID-19.

“La solidaridad social implica entonces que, aunque no tengamos síntomas hay que ser solidario y evitar contagiar a otros que a lo mejor su sistema inmunológico no es tan fuerte y si se infectaran podrían sufrir una enfermedad severa o letal para ellos”, explicó.

Pero además de las medidas para prevenir la propagación, Nazario enfatizó en que es el gobierno quien tiene sobre sus hombros la responsabilidad de prevenir las probabilidades de mortalidad entre la población.

“Ahí la responsabilidad recae completamente sobre el gobierno de Puerto Rico. Nosotros como país teníamos que haber tenido un Departamento de Salud alerta y empezar a prepararse para cuando eventualmente llegara el coronavirus a Puerto Rico”, apuntó la epidemióloga, al enfatizar en que, desde la primera semana de enero, el gobierno debió haber identificado cuáles eran los recursos disponibles para atender la emergencia, cuáles eran las necesidades y cuáles eran las probabilidades de que el virus se propagara en la isla, de modo que el país se preparara.

“Eso no se hizo”, manifestó la experta. “Por el contrario, se negó la posibilidad de que el virus llegara a nuestros pies y perdimos al menos dos meses de preparación”.

“No hemos aprendido de las experiencias pasadas y por lo tanto ese número de muertes que van a estar asociados al coronavirus van a estar relacionadas a la falta de preparación, a la falta de recursos y a la falta de preocupación por conocer cuál es la realidad de la frecuencia de la enfermedad en la comunidad”, señaló la epidemióloga.

Fuente: elnuevodia.om

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