En La Habana, otra multitud de cubanos tiene que hacer una larga cola, controlada por la policía, para intentar comprar ese pollo, convertido en la casi única carne para muchos hogares en la isla.
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SUSCRIBITEEn La Habana, otra multitud de cubanos tiene que hacer una larga cola, controlada por la policía, para intentar comprar ese pollo, convertido en la casi única carne para muchos hogares en la isla.
Mientras los cubanos no paran de tener que hacer largas filas para comprar alimentos, en medio de la profunda escasez que los ahoga, el régimen echa mano de viejos aliados políticos para que les lancen más salvavidas.
Hoy con la dictadura bielorrusa, por ejemplo, busca producir leche y carne, esas que ninguna medida del régimen ha logrado estimular esa producción en Cuba que demanda el cubano.
El primer ministro cubano, Manuel Marrero, concluyó su primera visita a Bielorrusia, anunciando que La Habana espera concretar con Minsk negocios además en la producción de medicamentos y tractores, pero no sin antes recibir una suerte de recriminación por parte del dictador Alexander Lukashenko.
La Habana sigue protagonizando en Latinoamérica y el Caribe la defensa y promoción de los intereses de Moscú y Minsk y la campaña de desinformación de Rusia sobre su agresión a Ucrania, quizás también con la mira en que ambos aliados políticos le ayuden a paliar el desastre económico en el que ese régimen tiene a la isla.
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