Más de la mitad de los $20 millones que el ex congresista David Rivera obtuvo de la estatal venezolana PDVSA fue utilizado para pagar los servicios de tres subcontratistas, entre los que se encontraba un desarrollador urbanístico que años atrás fue declarado culpable en uno de los mayores casos de narcotráfico del Sur de la Florida, muestran documentos de la corte.
Rivera actualmente es demandado por incumplimiento de contrato por PDV USA, filial estadounidense de Petróleos de Venezuela que busca recuperar los $20 millones. El ex representante federal, por su parte, ha presentado una contrademanda contra la petrolera que busca el pago de $50 millones, equivalentes al valor total del contrato de cabildeo incumplido.
Documentos de la corte relacionados con la demanda muestran que el ex congresista federal por el estado de la Florida canalizó al menos $13 millones del dinero que obtuvo de la estatal venezolana para contratar los servicios de los subcontratistas, entre los que también figuran una empresa vinculada al polémico empresario venezolano Raúl Gorrín y otra a la asesora política Esther Nuhfer.
Según documentos de la corte, los tres subcontratistas obtuvieron los pagos millonarios a cambio de brindar “servicios estratégicos internacionales de consultoría”. Pero PDV USA solo se enteró del desvío de los pagos por parte de Rivera después de que demandó a su empresa, Interamerican Consulting, en el 2020.
Las empresas de Perera, PG & Associates y Agronomics, recibieron entre las dos seis pagos por $625,000 y un pago de $1.1 millones, para un total de $4.85 millones, entre marzo y noviembre del 2017, muestran los documentos de la corte. PG & Associates desarrolla proyectos residenciales en Miami y actualmente tiene un edificio de apartamentos bajo construcción.
En su página de internet, la compañía también dice administrar más de 300 apartamentos de alquiler en la Pequeña Habana.
Read more at: https://www.elnuevoherald.com/noticias/america-latina/venezuela-es/article260659832.html#storylink=cpy
FUENTE: elnuevoherald.com - POR ANTONIO MARIA DELGADO Y JAY WEAVER