La orden de DeSantis autoriza al Departamento de Policía de Florida y a la Patrulla de Caminos estatal “detener cualquier avión, autobús o vehículo dentro del estado de Florida que se crea que está transportando extranjeros ilegales a Florida desde la frontera suroeste”.
También ordenó a las agencias recopilar información sobre la identidad de cualquier inmigrante que llegue a Florida de manera ilegal desde la frontera con México e instruyó a las dependencias estatales que no gasten dinero en ayudar a esos inmigrantes a menos que lo exija la ley.
La demanda entablada por la fiscal general Ashley Moody afirma que la política de inmigración federal costará al estado millones de dólares y causará afectaciones a Florida.
“Si bien algunos de los migrantes que llegan tienen solicitudes de asilo legítimas, muchos no. Algunos son miembros de pandillas y narcotraficantes que aprovechan la crisis en la frontera, como lo demuestra la impresionante cantidad de fentanilo incautado en la frontera este año”, señala la demanda.
Cuando le preguntaron sobre la demanda y la orden de DeSantis, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, respondió que no había visto la querella.
“Cualquier republicano o cualquier miembro que quiera tener una conversación constructiva sobre soluciones para abordar lo que todos estamos de acuerdo que no es un enfoque operativo o moral sostenible a largo plazo de la inmigración, estamos encantados de tener esa conversación”, señaló Psaki.
DeSantis, quien es considerado un posible candidato a la presidencia para 2024, ha estado arremetiendo contra Biden en el tema de la inmigración durante meses. Envió policías de Florida a Texas para ayudar a frenar los cruces ilegales en la frontera, y posteriormente, él y Moody visitaron la frontera y realizaron una conferencia de prensa para hablar sobre el tema.
FUENTE: Associated Press