“Estamos rezando para que se cumpla la voluntad de Dios y haya una tregua, una paz verdaderamente justa en Ucrania”, dijo el arzobispo de Miami, Thomas Wensky.
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SUSCRIBITE“Estamos rezando para que se cumpla la voluntad de Dios y haya una tregua, una paz verdaderamente justa en Ucrania”, dijo el arzobispo de Miami, Thomas Wensky.
Con una misa solemne y un vía crucis, la iglesia de Miami se unió a la iglesia universal para implorar a la virgen de la caridad que interceda por el sufrido pueblo ucraniano que resiste un mes de invasión rusa.
“Es una guerra injusta que está causando la muerte de muchos inocentes. Por eso estamos aquí rezando para que haya paz”, agregó el arzobispo.
Junto al dolor de cristo crucificado está la bandera de un pueblo que vive el calvario de una guerra no provocada. El papa y los obispos del mundo consagraron este viernes a Rusia y Ucrania al inmaculado corazón de la virgen María.
Según una antigua profecía de 1917, la virgen María apareció en Fátima y pidió que rezaran por la conversión de Rusia. La comunidad católica cree fervientemente que esta oración pudiera marcar el fin de las hostilidades.
“Las ciudades y pueblos de Ucrania se han convertido en el Calvario del siglo XXI”, dijo Wensky en referencia al lugar donde fue crucificado Jesús de Nazaret.
El arzobispo se mostró orgulloso de la acogida que han recibido los ucranianos en Polonia y pidió inspirarnos en su ejemplo.
“Estoy muy orgulloso de cómo los polacos en menos de dos semanas pudieron acoger en sus casas a casi dos millones de refugiados en sus propias casas”, dijo Wensky, quien lamentó que en Estados Unidos continúen las deportaciones.
La consagración también incluyó una oración por la libertad de Cuba, Venezuela y Nicaragua y por pueblos que sufren como el haitiano y los centroamericanos.
FUENTE: Mario J. Pentón
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