Muchas fuentes antiguas y modernas, por intenciones poéticas o científicas (en caso de que ambas no sean lo mismo), hablan de cómo el vuelo de una mariposa genera acontecimientos imprevisibles en la distancia y el tiempo.
Para continuar, suscribite a americateve. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEMuchas fuentes antiguas y modernas, por intenciones poéticas o científicas (en caso de que ambas no sean lo mismo), hablan de cómo el vuelo de una mariposa genera acontecimientos imprevisibles en la distancia y el tiempo.
Tomemos, por ejemplo, los acontecimientos desatados en Miami a partir de que el nieto-escolta de Raúl Castro subiera al escenario de Gente de Zona en La Habana. Primero, surge la propuesta de retirarle a Gente de Zona las llaves de la Ciudad de Miami concedidas por una enfática y a todas luces irresponsable recomendación de Univisión. Luego, el reguetonero Osmani García protesta por semejante “cacería de brujas” en sucesivos videos que provocan la furia del exilio. Este tipo de catarsis acaba por revelar un escándalo de la conciencia nacional.
Soez y beodo, Osmani nos ofreció en esos videos un valioso documento político y antropológico. La palpitante muestra transversal de un importante sector de la sociedad cubana de hoy que concilia, sin pestañear, la gozadera con la servidumbre. Cierto que nadie puede decirle al nieto de Raúl que se baje del escenario. Se entiende. En resumidas, el escenario es de Raúl. La cosa va por otro lado. ¿Qué haces tú cantando y bailando, qué haces tú disfrutando de una tramitada fama en el escenario de Raúl? ¿Cómo te las arreglas tú para que Raúl te permita cantar en su escenario?
Esa es la pregunta que eluden, bien con aires de víctima, bien de matón, los artistas y escritores que vienen y van de Cuba. Sea un reguetonero analfabeto o una novelista de moda. Y esa es la pregunta que no podemos dejar de hacer, porque en esto nos jugamos, por lo menos, nuestra identidad de exiliados. Una regla del arte del espionaje reza que todo servicio controla, o acaba por controlar, aquello que le conviene. Acúsenme, si quieren, de paranoico. Pero yo lo que veo es el operativo constante, certero y solvente de ridiculizarnos ante el mundo, inhibirnos de la memoria y limitar nuestra acción. En fin, que poco a poco nos van tomando la plaza. Pieza por pieza, me están montando en el jardín el escenario de Raúl.
Por mí, quítales las llaves.
Por mí, ciérrales la puerta.
Twitter: @AndresReynaldo1
FUENTE: elnuevoherald.com /Andres Reynaldo
Suscribite a nuestro Newsletter