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Ante las críticas y la presión de Trump, los líderes europeos cierran filas

ROMA (AP) — Los ataques del presidente Donald Trump contra la primera ministra de Italia han tenido una consecuencia no prevista.

Después de que Trump pusiera en duda la fiabilidad de Italia como aliada en tiempos de guerra y afirmara que Giorgia Meloni se había humillado para captar su atención, los líderes europeos cerraron filas en torno a Meloni, lo que descongeló una relación que había sido fría debido a sus raíces políticas de extrema derecha.

Es el ejemplo más reciente de cómo el presidente estadounidense, a menudo divisivo, está ayudando a unir más a Europa.

Los líderes europeos encuentran más motivos para coordinarse en defensa, aranceles y política exterior mientras afrontan las guerras en Ucrania e Irán, un déficit comercial creciente con China y amenazas de Rusia. Eso deja a Trump, que a menudo ha preferido negociar con los países europeos de manera individual, con menos capacidad para hacerlo, según analistas.

“Muchos de los líderes de partidos tradicionales se dan cuenta de que Europa está quedando atrapada entre China y Estados Unidos, y entonces, si no es ahora, ¿cuándo?”, dijo Sudha David-Wilp, vicepresidenta del German Marshall Fund. “Necesitan actuar como un bloque para mantener el lugar de Europa en el mundo”.

Un momento decisivo llegó en marzo, cuando ella no permitió que bombarderos de Estados Unidos con destino a Oriente Medio utilizaran una base en Sicilia sin la aprobación del Parlamento.

Durante años antes de eso, Francia y Alemania a menudo mantuvieron a Meloni fuera de las conversaciones en grupos reducidos que ayudaron a dar forma a la respuesta de Europa ante grandes crisis de política exterior. Eso se mantuvo hasta 2026 en medio de desacuerdos sobre la guerra rusa en Ucrania, como el rechazo de Meloni a una propuesta de Reino Unido y Francia para enviar tropas europeas allí tras un posible alto el fuego.

Pero los ataques cada vez más intensos de Trump contra Meloni —quien calificó de “inaceptable” la crítica de Trump al papa León— ayudaron a cambiar la dinámica y llevaron a los líderes europeos a respaldarla.

Al fin y al cabo, ellos también han sido blanco de las pullas de Trump.

Meloni estuvo plenamente integrada en una reunión a finales de junio en Berlín con los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido y Polonia. Y al día siguiente se reunió con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el sur de Francia, en la primera cumbre bilateral desde la pandemia.

Los partidos nacionalistas de Europa se están ajustando

Incluso los partidos nacionalistas de todo el continente, que antes estaban alineados con Trump, están recalibrando sus posturas porque sus políticas comerciales y la guerra con Irán resultan impopulares entre los votantes.

En Francia, el líder de extrema derecha Jordan Bardella arremetió recientemente contra las acciones de Estados Unidos al calificarlas de “injerencia extranjera” y describió a Trump como “errático” y “extremadamente inestable”. Bardella había celebrado anteriormente el tipo de nacionalismo de Trump como un “viento de libertad”.

En Alemania, dirigentes del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania han criticado la campaña militar de Estados Unidos contra Irán. El copresidente del partido, Tino Chrupalla, manifestó en marzo que estaba “extremadamente decepcionado” con Trump, a quien había visto como un político que evitaría nuevos conflictos.

El cambio de retórica se produce a medida que se acercan elecciones, lo que pone más el foco en los asuntos internos.

“Esto empuja a todos a considerar un horizonte europeo más que uno internacional”, dijo Lorenzo Castellani, analista político y profesor de la Universidad LUISS de Roma.

Más allá de las mayores potencias de Europa

Estas dinámicas se están desarrollando más allá de la Unión Europea, desde el océano Ártico hasta los Balcanes.

Cuando Trump amenazó con tomar Groenlandia por la fuerza, estallaron protestas en su capital, Nuuk, y en la capital danesa, Copenhague. Líderes de todo el espectro político se indignaron ante la amenaza de vulnerar la soberanía europea y temieron que pudiera hacer añicos la ya tensionada alianza militar de la OTAN.

En Albania, una promoción inmobiliaria de lujo que se está planificando y que está vinculado al negocio familiar de Trump se ha convertido en un importante tema político, lo que provocó protestas en junio.

Los riesgos políticos de una alineación estrecha con Trump quizá quedaron ilustrados con mayor claridad en Hungría. El entonces primer ministro Viktor Orbán —considerado durante mucho tiempo el aliado más cercano de Trump en la Unión Europea— fue desalojado del poder en abril pese al apoyo del presidente de Estados Unidos y de figuras destacadas del movimiento MAGA.

Un análisis de la consultora Maplecroft sugirió que las percepciones negativas del gobierno de Trump podrían haber lastrado políticamente a Orbán.

El difícil equilibrio de Meloni

Aunque Meloni sigue muy alineada con Trump en asuntos como inmigración y seguridad, desde hace tiempo se ha distanciado de él en Ucrania. Su apoyo firme a Kiev ha fortalecido los lazos de Italia con aliados europeos y se ha convertido en un factor clave de su frente cada vez más unido hacia Estados Unidos.

Durante su enfrentamiento público el mes pasado, Meloni dijo que su amistad con Trump tenía un alto costo político.

En su respuesta a la acusación de él de que ella había “rogado” para ser fotografiada con él durante la reciente cumbre del G7 en Francia, escribió en redes sociales: “En cuanto a mi popularidad, ser tu amiga desde luego no la ha ayudado, ni depende de mi relación contigo”.

Una encuesta reciente del Pew Research Center encontró que Trump es profundamente impopular en Italia. Según el sondeo, la gran mayoría de los italianos —el 83%— no confía en la capacidad de Trump para hacer lo correcto en materia de política exterior. Su manejo de una serie de asuntos —incluidos Irán, los aranceles y las políticas migratorias de Estados Unidos— recibió un bajo nivel de apoyo.

Con una elección nacional prevista para 2027 —y posiblemente incluso la próxima primavera—, Meloni enfrenta presiones políticas crecientes, incluido el impacto de la impopular guerra con Irán y sus antiguos vínculos con Trump.

Los votantes de toda Europa podrían exigir cuentas a sus propios políticos por las acciones de un presidente estadounidense que está fuera de su control, dijo Castellani, el analista político.

“En cierto punto, cuando los votantes ven que el precio de la gasolina sube por una guerra percibida como lejana, le piden la factura a Meloni, no a Trump”, señaló.

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McNeil informó desde Bruselas. Los periodistas de AP Sylvie Corbet en París, Geir Moulson en Berlín y Justin Spike en Budapest contribuyeron a este reportaje.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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