La basura se acumulaba en las calles de París y se bloqueaban las entregas de combustible de las refinerías porque los trabajadores continuaban con las huelgas contra la reforma jubilatoria, pero el presidente francés Emmanuel Macron se negó a reunirse con los sindicatos y dijo que las enmiendas deben seguir adelante.
Mientras continuaba el debate sobre la reforma en el Senado, los trabajadores bloquearon el viernes las salidas de combustible de las refinerías de TotalEnergies y Esso, mientras se interrumpía el suministro eléctrico y se retrasaba el mantenimiento de algunos reactores nucleares de EDF.
De momento, el impacto no ha sido importante, ya que el frío ha impedido que la basura en París y otras ciudades apeste. Aún no hay colas en las gasolineras, ya que los automovilistas y los operadores de estaciones de servicio se anticiparon a las interrupciones.
Pero el sindicato de línea dura CGT en la refinería Donges de TotalEnergies dijo que la huelga continuaría al menos hasta el jueves y los sindicatos de recolectores de basura no habían fijado una fecha para la reanudación de los servicios.
Los sindicatos planean más marchas en todo el país para el sábado. Según una nota del Ministerio del Interior citada por la televisión francesa BFM, la policía espera que se manifiesten entre 800.000 y 1 millón de personas.
Los sondeos de opinión muestran que dos de cada tres franceses se oponen al plan del gobierno de retrasar la edad de jubilación de 62 a 64 años para 2030 y de adelantar a 2027 la exigencia de cotizar 43 años (y no 42 como hasta ahora) para cobrar una pensión completa.
El rechazo se plasmó en una serie de masivas protestas desde el 19 de enero, pero que no lograron la retirada del proyecto.