Unos 1.500 manifestantes, en su mayoría jóvenes, se congregaron para exigir la renuncia del presidente Michel Martelly, cuyo período en el cargo inició en mayo de 2011 y termina el próximo año.
Policías antimotines dispararon gas lacrimógeno y lanzaron agua a presión desde un vehículo blindado, dispersando a la multitud cerca de donde estaba el Palacio Nacional antes de su colapso en el terremoto de 2010.
No han cesado las manifestaciones violentas desde que renunció el mes pasado el primer ministro, Laurent Lamothe, y que se realizaron otras concesiones con el fin de resolver la paralización de negociaciones que impide las elecciones legislativas.
Una comisión presidencial había pedido la renuncia de Lamothe, entre otras medidas, para resolver el estancamiento que ha detonado las protestas.
Después de huir del ataque con cañón de agua, el manifestante Jean Junior dijo que Martelly tenía que marcharse. "Haití no puede continuar así porque la población no se ha beneficiado de este gobierno", señaló.
Haití enfrenta un futuro político incierto en los próximos días porque el lunes —exactamente cinco años después del devastador terremoto que sacudió a la nación de 10 millones de habitantes— expira el período del Senado. Si no se llega a un acuerdo de último minuto, Martelly pronto gobernará por decreto a partir de la próxima semana.
Se suponía que Martelly llamaría a elecciones en 2011 para la mayoría de los escaños en el Senado, toda la Cámara de Diputados y algunas oficinas locales. Pero legisladores de la oposición han utilizado procedimiento parlamentario para evitar la votación, acusando al presidente de abuso de autoridad para designar partidarios al consejo electoral.
El país ha enfrentado presión creciente por parte de la ONU, Estados Unidos y otros para que organice una elección antes de que se disuelva el Parlamento, pero conversaciones recientes entre Martelly y senadores no han resuelto el problema.
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David McFadden puede ser seguido en http://twitter.com/dmcfadd
FUENTE: Associated Press

