La revista tiene un largo historial de publicar caricaturas en las que se burla de los islamistas y que, según los críticos, insultan profundamente a los musulmanes. Dos extremistas de Al Qaeda de origen francés atacaron la oficina del semanario en 2015, matando a 12 caricaturistas, y ha sido objeto de otros atentados en los últimos años.
Su edición de enero presenta a los ganadores de un reciente concurso de caricaturas en el que se pidió a los participantes que dibujaran las caricaturas más ofensivas de Jamenei, quien ha ocupado el cargo más alto de Irán desde 1989. El concurso se anunció como una muestra de apoyo a las protestas antigubernamentales que han sacudido recientemente a Irán.
Una de las caricaturas finalistas muestra a un clérigo con turbante que trata de alcanzar la soga de un verdugo mientras se ahoga en sangre. Otra muestra a Jamenei aferrado a un trono gigante por encima de los puños en alto de los manifestantes. Otros representan escenas más bien vulgares y sexualmente explícitas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Hossein Amirabdollahian, prometió una “respuesta decisiva y efectiva” a la publicación de las caricaturas, que dijo que insultaron a las autoridades religiosas y políticas de Irán.