El acto realizado en el palacio presidencial de Miraflores fue encabezado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez; Claudio Descalzi, director ejecutivo de ENI; la ministra de Petróleo de Venezuela, Paula Henao y el presidente de PDVSA, Héctor Obregón.
La Faja es una zona del tamaño de Costa Rica donde se ubican las reservas petroleras más grandes del mundo, estimada en unos 303.000 millones de barriles, según la Oficina de Información Energética de Estados Unidos.
“Nuestro plan es definir junto al gobierno, a la presidenta, a los ministros, a todas las instituciones, un plan de inversión... que lo vamos a finalizar antes de que termine el año”, indicó Descalzi. El año pasado, la producción de ENI fue de unos 64.000 barriles diarios.
Además de la empresa mixta Junín V, PDVSA y ENI son socios en otros dos proyectos, entre los que se incluye una empresa conjunta con la española Repsol en el campo gasífero Cardón IV.
El acuerdo fue suscrito luego que en enero fue aprobada una nueva Ley de Hidrocarburos que redujo drásticamente el rígido control estatal sobre las operaciones petroleras vigente en las últimas dos décadas y que abrió ampliamente el sector a la inversión extranjera.
En respuesta a esa reforma legal, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos comenzó a flexibilizar las sanciones a los hidrocarburos venezolanos y amplió la capacidad de las compañías energéticas estadounidenses y de otros países para operar en Venezuela.
Después que una operación militar de fuerzas estadounidenses depuso y capturó al entonces presidente Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero pasado, Washington se ha propuesto impulsar la capacidad operativa de Venezuela y asumir el control de la producción, refinación y distribución global de los productos petroleros de Venezuela.
En agosto de 2006 el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez, predecesor y mentor político de Maduro, llevó adelante una reforma de la ley que impulsó la creación de empresas mixtas en el sector petrolero, revirtiendo convenios operativos en sociedades con PDVSA, en la que esta mantenía el control mayoritario en los proyectos.
Mientras firmas como ExxonMobil abandonaron el país y acudieron a los tribunales ante la ola de nacionalizaciones, empresas como ENI y la estadounidense Chevron, entre otras, aceptaron la oferta de Chávez, fallecido en 2013, para crear empresas junto a PDVSA en términos que lucían desfavorables.
FUENTE: AP