Tras volar desde Washington por la noche, la primera dama arribó a la Base Aérea Mihail Kogalniceau en Rumania, cerca del Mar Negro, a tiempo para ayudar a servir la cena a los soldados estadounidenses estacionados allí. Unos 1.600 de los varios miles de soldados desplegados por el presidente Joe Biden en el este de Europa antes de la guerra Rusia-Ucrania fueron enviados a la base, que está a unos 100 kilómetros (60 millas) de la frontera con Ucrania.
Jill Biden sirvió macarrones con queso y papas asadas para los soldados — y los alentó a no olvidarse de las verduras — antes de hablar con grupos pequeños de soldados en las mesas en el comedor. Llevó botellas de kétchup para las tropas, respondiendo a una escasez del condimento en la base.
“Sé es que es difícil para sus familias”, le dijo a un soldado, aludiendo a su propia experiencia cuando su hijo Beau Biden estaba en Irak.
Durante semanas, Jill Biden ha estado absorta en las noticias provenientes de Ucrania, por los bombardeos y las escenas de “padres llorando sobre los cadáveres de sus hijos en las calles”, dijo en un discurso reciente.
Rumania y Eslovaquia, miembros de la OTAN tienen fronteras con Ucrania y han aceptado a algunos de los millones de desplazados, mayormente mujeres y niños, que escaparon tras la invasión rusa a finales de febrero, que desató la mayor crisis de refugiados en Europa desde la II Guerra Mundial.
FUENTE: Associated Press