Los mandatarios del bloque de 27 naciones se aprestan a reunirse el jueves, cuando las existencias de municiones de Kiev están peligrosamente bajas. Moscú tiene más tropas. Están bien aprovisionadas y logran avances lentos, aunque costosos, en el campo de batalla. El presidente ruso Vladímir Putin aparentemente está dispuesto a esperar hasta fines de año para ver si Donald Trump regresa a la Casa Blanca.
Pero aunque el presidente Joe Biden resulte reelegido, los jefes de la UE temen que el vuelco prolongado y lento de Washington hacia el extremo oriente —para concentrarse en la agresividad creciente de China¬— se acelere, dejando a Europa para ocuparse de su propia seguridad. Los esfuerzos de Biden para conseguir nuevos fondos para Ucrania están estancados en el Congreso.
Al mismo tiempo, la campaña entra en calor para las elecciones europeas de junio. La agrupación política más grande del Parlamento Europeo, el Partido Popular Europeo, de centroderecha, plantea la seguridad como problema principal. Se vuelve difícil separar la retórica de campaña de una verdadera inquietud por Ucrania.
“En el tercer año de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, enfrentamos un momento crucial. La urgencia, la intensidad y la determinación inquebrantable son imperativas”, escribió el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en una carta de invitación a jefes de Estado o gobierno a una cumbre de dos días en Bruselas.
Con todo, la conciencia de que la Rusia de Putin representaría una amenaza existencial si Ucrania cayera ha sido como un choque eléctrico para la mayor parte de Europa.
“Si el presidente ruso piensa que le basta tener paciencia en esta guerra para que se debilite nuestro apoyo, comete un error de cálculo”, dijo el canciller alemán Olaf Scholz el miércoles. “Rusia no es fuerte, no puede especular con que cederemos en nuestro apoyo. Lo daremos todo el tiempo que sea necesario”.
Entre algunos mandatarios crece el apoyo a la emisión común de bonos de defensa para financiar el gasto militar, tal como la UE recaudó para su fondo de recuperación de la pandemia.
Otros límites están siendo puestos a prueba. El presidente francés Emmanuel Macron se ha negado a excluir la posibilidad de enviar tropas occidentales a Ucrania, aunque reconoce que por el momento no hay consenso para ello.
La posición de Macron ha enfurecido a algunos, y Alemania la ha rechazado. Otros lo felicitaron por la “ambigüedad estratégica” de sus declaraciones: jamás reveles tus intenciones al adversario.
FUENTE: Associated Press