El rey pasó una lluviosa mañana de viernes visitando la mezquita de Mandhry, la más antigua de África Oriental, para después reunirse con líderes cristianos, hindúes, musulmanes y de la fe tradicional africana en una catedral anglicana de la ciudad costera keniana de Mombasa. Se ha producido un aumento de la radicalización en la región y un alza de secuestros o asesinatos de kenianos por parte de combatientes.
Kenia celebra en diciembre el 60mo aniversario de su independencia tras décadas de dominio británico. Ambos países han mantenido una estrecha —aunque a veces difícil— relación desde la revolución Mau Mau, la prolongada lucha contra el dominio colonial en que murieron miles de kenianos.
Aunque no se disculpó abiertamente por las acciones británicas en su antigua colonia, Carlos expresó antes en la visita su “mayor pena y el más profundo pesar” por la violencia de la época colonial, mencionando los “aberrantes e injustificables actos de violencia” cometidos contra los kenianos cuando buscaban la independencia.
Durante el primer día del viaje, la policía detuvo a manifestantes que exigían al rey disculpas por los abusos coloniales y reparaciones a las víctimas. La policía canceló por la fuerza una conferencia de prensa prevista por víctimas de abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas británicas que se entrenaban en la ciudad de Nanyuki.