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SUSCRIBITE"Recibí con indignación la decisión del presidente de la Cámara de Diputados contra un mandato democráticamente conferido por el pueblo brasileño", declaró Rousseff en un muy breve pronunciamiento en el Palacio presidencial de Planalto tras conocerse la decisión.
El titular de la cámara de Diputados acató una petición de juicio político presentada por varios juristas y cuatro partidos de la oposición que se fundamenta en unas maniobras fiscales irregulares que el Gobierno hizo para maquillar sus resultados de 2014 y que continuaron este año, según organismos de contraloría del Estado.
Cunha pertenece al progubernamental Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el vicepresidente del país, Michel Temer, el primero en la línea sucesoria en caso de una destitución de la mandataria.
El titular de la cámara de Diputados acató una petición presentada por varios juristas y partidos de la oposición que se fundamenta en unas maniobras fiscales irregulares que el Gobierno hizo
Sin embargo, negó que se trate de una "venganza", y aseguró que decidió sobre las mismas bases jurídicas que le llevaron a rechazar 27 peticiones similares.
No obstante, Rousseff aludió a ello en su declaración al país al citar que en los últimos días hubo conjeturas en la prensa sobre una posible negociación del PT, que negaría apoyo al juicio contra Cunha a cambio de que este no aceptara el proceso contra la mandataria.
"Jamás aceptaría" negociaciones de esa naturaleza y "mucho menos si atentan contra el libre funcionamiento de las instituciones y los principios éticos que deben gobernar la vida pública", declaró la presidenta.
En la oposición, el anuncio de Cunha fue recibido con cautela, pero al mismo tiempo con "toda naturalidad", según dijo el senador Aécio Neves.
"El presidente de la Cámara de Diputados tomó la decisión que le cabía, ajustada a la Constitución", dijo Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
La petición aceptada por Cunha se refiere a unas deudas por 57.000 millones de reales (unos 14.000 millones de euros) que el Gobierno ha acumulado con la banca pública y que hasta ahora no habían sido contabilizadas en los balances oficiales.
Esas deudas son consecuencia de que el Gobierno dejó de depositar en la banca pública, usada como agente de pagos, parte de los montos previstos para seguros de desempleo, subsidios a las familias más pobres y créditos para campesinos, entre otras obligaciones.
El Tribunal de Cuentas, organismo de contraloría del Estado, ha considerado que el Gobierno ha incurrido en "irregularidades graves" al dejar acumular esas deudas y valerse de los recursos de la banca pública para garantizar el pago de sus compromisos legales.
Según la oposición y los juristas que exigen la destitución de Rousseff, se trata de un "delito de responsabilidad fiscal" que la Constitución establece como una de las causas que pueden llevar a la destitución de un mandatario.
FUENTE: diariodecuba.com
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