Los informes sobre violencia y tiroteos se han vuelto habituales cerca de la frontera entre Serbia y Hungría, país miembro de la Unión Europea. Miles de migrantes han acampado en la zona, buscando la forma de cruzar con la ayuda de traficantes de personas.
El ministro del Interior, Bratislav Gasic, que visitó la zona, prometió que “no nos moveremos de aquí hasta que todos los responsables de cualquier acto o incidente delictivo sean expulsados”.
Las acciones policiales tienen como objetivo “frenar la inmigración irregular y elevar el nivel de seguridad en esta parte del país, donde son frecuentes los enfrentamientos entre inmigrantes, no pocas veces con uso de armas de fuego”, señaló el cuerpo en un comunicado.
La policía informó de que detuvo el sábado a dos personas de Kosovo sospechosas de traficar con inmigrantes y suministrarles armas. Los agentes también encontraron 54 pasaportes turcos, añade el comunicado.