Previo a la única misa multitudinaria que ofició en Bolivia, el pontífice usó como sacristía para colocarse los ornamentos necesarios un local de Burger King localizado detrás del altar montado para la eucaristía.
Y luego de cambiarse en un lugar visto por muchos como imagen del consumismo, Francisco se dirigió al altar donde su mensaje central fue precisamente contra esa cultura.
En estos días, dijo el papa, hay "una lógica que busca transformar todo en objeto de cambio, todo en objeto de consumo, todo negociable".
El vocero del Vaticano, el padre Federico Lombardi, dijo a periodistas que no sabía nada acerca de la inusual sacristía.
Y mientras se realizaba la misa, la propia empresa comenzó a enviar mensajes por redes sociales para destacar que el papa escogiera uno de sus locales.
"Hay visitas que no sólo te alegran el espíritu, lo alimentan", se lee en un mensaje de la empresa con una imagen del papa de espaldas.
FUENTE: Associated Press / Foto @pablo_ordaz Corresponsal de EL PAÍS

