Cuando el temblor sacude el edificio, los gatos muestran un instinto natural de buscar seguridad. Uno de ellos corre velozmente hacia una cama, buscando refugio en su cobertura. Otro gato, apresuradamente, se esconde primero debajo de una mesa y luego, en un rápido movimiento, salta sobre un armario en busca de un lugar más seguro. Mientras tanto, un tercer felino se apresura a huir hacia otra habitación, mostrando una clara sensación de alerta y nerviosismo.
