Mi abuelo Melchor Sánchez Iturbe, esposo de mi abuelita Elena y padre de mi mamá Caridad Sánchez, era un asturiano que le encantaba todo lo relacionado con lo detectivesco, el decía que Asturias se perdió un gran detective cuando el se fue de allí y Cuba ganó uno pichón de asturiano. Uno de los sucesos que más le gustaba contarme era el relacionado con La Rosa de Francia, también llamada la francesita.
La Cuba del Recuerdo / La Rosa de Francia
Ella era Rachel Dekeirsgeiter y fue una linda muchacha que llegó a La Habana procedente de Francia y desde que puso pie en la ciudad embrujó a los habaneros con su belleza y porte. Elegantemente vestida y siempre fumando cigarrillos exóticos ensartados en su larga boquilla de nácar blanco con anillos de oro. Tal era su belleza que inspiró a muchos escritores a contar sobre ella, entre ellos está el insigne músico compositor cubano Rodrigo Pratt’s, el cual compuso esta habanera que ha dado la vuelta al mundo, convertida en danzón después e interpretada majestuosamente por Barbarito Diez:
Una rosa de Francia,