Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a americateve. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cuba

OPINION: Vía crucis de la Iglesia cubana

americateve | Carlos Cabrera Perez
Por Carlos Cabrera Perez

Tres días después de anunciar que los obispos acudirían a Roma para la cumbre quinquenal ad limina apostolorum (umbrales de los apóstoles), la Iglesia católica dio marcha atrás y suspendió el viaje, debido a la situación interna de Cuba, las tensiones con Estados Unidos y a dificultades con el transporte aéreo por déficit de combustible.

El habitual sigilo católico no consigue ocultar que existen otras razones -de momento tan inescrutables, como los caminos del Señor- para que los obispos cubanos prescindan de un encuentro cara a cara con el papa León XIV, en medio de una coyuntura crucial y cuando Washington los designó para que gestionen el reparto de ayuda humanitaria, sin intromisión del tardocastrismo.

La iglesia católica cubana tiene implantación territorial en toda la isla, que es una ventaja actual y a medio plazo para los esfuerzos de solucionar la crisis cubana, pero carece de cerebro político y del valor necesario para afrontar las andanadas de la tiranía, que se sabe herida de muerte, pero aún da medidos zarpazos.

La excusa de las dificultades con el transporte aéreo se cae por su propio peso, los obispos pueden viajar de La Habana a Miami y allí conectar con un vuelo a Roma, que los deje a los pies del Vaticano.

Los actuales obispos son más pastores que políticos, en cumplimiento de las instrucciones del papa Francisco, que advirtió a Ortega de que la iglesia no está para tumbar gobiernos, pese a que procedía de una región, donde el catolicismo afrontó y padeció dictaduras militares en El Salvador, Nicaragua, Brasil, Uruguay, Chile y su natal Argentina, entre otros.

Desde el deshielo paulatino impulsado por el castrismo -por conveniencia táctica, nunca por convicción- la iglesia cubana se ha movido con tres potalas tirando de sus sotanas: el miedo a que las parroquias volvieran a vaciarse, perder la posición de ventaja en los ámbitos privados de la educación preescolar y el cuidado de ancianos y el avance de denominaciones protestantes y la brujería animista, más del agrado de la dictadura y de los nuevos ricos cubanos.

La unicameral y unipartidista Asamblea Nacional ha tenido y tiene diputados con vocación religiosa no católica, como la líder evangélica María Yi Reina, que propuso al parlamento a abolición de la pena de muerte (2022), pero su propuesta ni siquiera fue debatida.

Aún cuando la COCC y la Nunciatura Apostólica en La Habana tengan datos relevantes sobre la posibilidad de otro 11J, tampoco es razón suficiente para no viajar al Vaticano, porque aquel aldabonazo popular cogió tan desprevenidos al gobierno, como a la oposición anticastrista y a la propia iglesia, que poco pudo y ha podido hacer; salvo reiterar sus pedidos de liberación “incondicional” de los más de 800 presos políticos.

“Esos muchachos (reos de conciencia) deben estar en sus casas”, sostuvo el cardenal Beniamino Stella durante una visita a La Habana para participar en la celebración del 25 aniversario de la visita de Juan Pablo II y tomar el pulso represivo de la casta verde oliva y enguayaberada, que sigue aplazando las liberaciones y sumando los jóvenes de El4tico; como baraja final para rematar el diálogo con Estados Unidos, ahora en fase de control de daños y mutis por el foro, que han impuesto los negociadores de la CIA y los federales de Alejandro Castro Espín.

El papa León XIV nació en Chicago, conoce bien la región americana, donde fue obispo en Chiclayo (Perú) y estuvo en Cuba en 2008 y 2011, siendo el padre Robert Francis Prevost, Prior General de la Orden de San Agustín.

La renovación de la envejecida cúpula católica cubana, obligada por las leyes canónigas, parece quedará aplazada hasta nuevo cónclave o decisiones extraordinarias del Vaticano, que puede nombrar nuevos obispos, aunque no tiene mucha cantera nacional donde elegir debido a la escasez de vocaciones y las carencias en la formación de nuevos sacerdotes, tras el despedazamiento, en tres centros, del histórico Seminario de San Carlos y San Ambrosio.

La vieja bronca entre clérigos orientales y occidentales propició que la formación de nuevos sacerdotes se repartiera entre La Habana, Camagüey y Santiago de Cuba, con resultados de dudosa liturgia y esta bronca no ha cesado, aunque sí suavizado, tras la designación del obispo Juan de la Caridad García, como cardenal, un cura camagüeyano, con olor a rebaño, como pontificaba Bergoglio.

El cardenal de La Habana, que tiene 76 años, ha mantenido un bajo perfil político y tolera a curas descarriados como los padres José Conrado, Alberto Reyes y Castor Álvarez que -regularmente-, alzan la voz ante la crisis estructural y el sufrimiento, sus obispos no los regañan, pero tampoco los respaldan públicamente; aunque recientemente publicaron un documento asegurando que las cosas no están bien y llamando al diálogo entre todos los cubanos de buena voluntad; consiguiendo el respaldo del papa.

El castrismo a San Ignacio rogando y con el manifiesto comunista dando

El castrismo -que tiene más de jesuita que de comunista- cuando triunfó, arrinconó a la “iglesia de los ricos”, pese a que monseñor Enrique Pérez Serantes, gallego, salvó las vidas de Fidel y Raúl Castro, tras el asalto al Moncada, atendiendo el ruego de su paisano Ángel Castro Argiz y su esposa Lina Ruz.

Iglesia y estado vivieron turbulencias como los fusilamientos castristas, el encarcelamiento de los curas Miguel Ángel Loredo y Jorge Bez Chabebe; entre otros, la expulsión de 130 sacerdotes, con Eduardo Boza Masvidal a la cabeza, y luego convivieron como dos vecinos que se saludan, pero jamás confraternizan, pese al mensaje privado de Juan XXIII al entonces embajador cubano ante la Santa Sede, Luis Amado Blanco, en los días de Girón: Dígale a mi hijo Fidel que resista.

En paralelo, la Seguridad del Estado penetró a la iglesia, la masonería y otras entidades religiosas y cívicas de la sociedad, incluido el reclutamiento de sacerdotes, laicos y personalidades relevantes; como uno de los cardenales más cercanos al papa Pablo VI (1963-1978), cuyo matraqueo correspondió al oficial de la entonces Dirección General de Inteligencia (DGI) Antonio Frade, con pseudónimo Simón, que se desempeñó en Linea y A, a cargo del Vaticano, hasta 1989, cuando fue trasladado al DTI por los nuevos mandantes raulitas y luego a la Aduana General de la República, donde se jubiló.

Frade, que murió en su apartamento de un quinto piso sin elevador, en Alamar, donde fue auxiliado por antiguos compañeros con familiares en el extranjero, que le proporcionaron bolsas para su colostomía, rememoraba sus andanzas vaticanas y aseguraba que su agente en las cercanías del entonces papa, al que nunca identificó, tenía un pariente que era miembro de las terroristas Brigadas Rojas.

“Mi agente me puso en contacto con su familiar, que me pidió unos fusiles AK-47, yo transmití la petición, pero Fidel (Castro) ordenó que con las Brigadas Rojas nada de nada, que eso era un invento de los soviéticos y que fueran ellos quienes dieran las armas, si lo estimaban oportuno”.

Para pastorear a la iglesia, Castro creó la Oficina de Asuntos Religiosos del partido comunista, con delegaciones provinciales y experta en regañar a obispos y curas, su primer jefe fue el médico comunista José Felipe Carneado, que tras su muerte, fue sustituido por Caridad Diego, quizá la única sobreviviente del grupo de Roberto Robaina y a la que Raúl Castro llamó la papisa y obvió en su luna de miel interesada con Jaime Ortega, mientras duró el idilio con Barack Obama.

La frustrada cumbre vaticana se celebrará la próxima semana con la asistencia de los obispos de todo el mundo, excepto los cubanos, cuando la nación más lo necesita, pero un experto en relaciones entre las curias cubana y vaticana, que rehúsa ser identificado, resume la situación con un viejo karma non sancto: de Roma viene, lo que a Roma va; en clara alusión a la incapacidad que atribuye a obispos cubanos para “trasladar información valiosa” sobre la Cuba actual, con la precaución de no incluir en la merma de Inteligencia, a la Nunciatura Apóstólica en La Habana, donde las velas son más necesarias que nunca, para que alumbren y acompañen plegarias.

americateve | Carlos Cabrera Perez
Por Carlos Cabrera Perez

Deja tu comentario

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter