Mientras la Autoridad de Energía Eléctrica hace malabares para intentar reconstruir el sistema eléctrico de la Isla, miles de ciudadanos de Adjuntas y pueblos limítrofes abrazan la energía del sol como una alternativa para recobrar su calidad de vida tras el devastador paso del huracán María.
La iniciativa de la organización sin fines de lucro Casa Pueblo, galardonada en el año 2002 con el Premio Internacional Goldman al Ambiente, apuesta al uso de bombillas que no necesitan electricidad ni baterías, sino que se recargan con la luz del sol para alumbrar residencias y comercios.
El proyecto de autogestión comunitaria busca extenderse a través de toda la Isla para atender los problemas de seguridad que la ausencia de alumbrado provoca como riesgos de incendios por el uso de velas, caídas de personas especialmente de edad avanzada y prevención de la delincuencia.
Alexis Massol, director ejecutivo de la entidad explicó que han logrado distribuir miles de bombillas solares principalmente a personas mayores de edad o familias con niños de necesidades especiales.
FUENTE: americatevepr.com