Puerto Rico 19 julio 2018

En la mira el polígono por balas perdidas

Dos carros fueron impactados por proyectiles cuando iban por la carretera 165.

Los incidentes de balas perdidas reportados en la carretera PR-165 en el Puente de las Banderas sobre el río Bayamón en Toa Baja, el 6 y el 14 de julio, no son los primeros que ocurren, porque el año pasado un polígono privado que opera en la zona fue objeto de una pesquisa ante la sospecha de que los proyectiles proceden de su cancha de tiro.

Uno de los sucesos más recientes ocurrió el 6 de julio mientras Rubén Navarro Pantoja transitaba en dirección de Cataño hacia la urbanización Levittown en Toa Baja, y un proyectil impactó su vehículo Nissan Versa, color gris, del 2018.

Ocho días después, el 14 de julio, Alex Vergara Morales, radicó una querella a eso de las 4:00 p.m. en la que narra que mientras transitaba sobre el puente en dirección hacia Cataño su guagua marca Mitsubishi Outlander, del año 2016, recibió un impacto de bala en la parte posterior del lado derecho.

Los querellantes no vieron quien disparó por tal razón no constituye el delito de agresión, sino que el último caso fue clasificado como otro servicio y el primero como daños o vandalismo.

El teniente Ismael Agosto Ayala, comandante del Precinto de Levittown, indicó que los incidentes han ocurrido en horas en los que el polígono Lone Star Armory, aledaño al lugar, tiene prácticas de tiro al blanco, pero en esta etapa no han podido corroborar que las balas proceden del local.

“No puedo decir que es de allá, pero es lo más cerca que está. No nos explicamos de dónde proceden o si alguien no siguió con las reglas de seguridad. No investigamos más nada”, sostuvo el teniente Agosto Ayala, quien agregó que otra de las teorías que evaluaron era que alguien pudo haber disparado desde la parte inferior a orillas del río donde no hay nada que pudiera detener el proyectil.

Explicó que el año pasado para el mes de marzo en fechas del 1, 9, 15 y 22 ocurrieron situaciones similares.

El teniente Julio Rosado Morales, comandante del Precinto de Guaynabo, quien para la fecha de los hechos dirigía el cuartel de Levittown, indicó que redactó un memorando dirigido a la Oficina de Registro de Armas y se asignó la investigación al agente Albert Ramos.

“El polígono se cerró de manera preventiva, se hicieron las inspecciones y encontraron ciertas fallas de seguridad en las canchas y luego investigó el Departamento de Recreación y Deportes (la agencia que los certifica) y autorizó que se reabriera el polígono”, dijo Rosado Morales.

De la pesquisa se confirmó que la mayoría de las querellas ocurrían cuando estaban practicando agentes federales, por la trayectoria y el calibre de los casquillos recuperados. Esa evidencia se envió al Negociado de Ciencias Forenses (NCF), pero se espera todavía por su análisis balístico.

“Lo que se puede determinar es que todo está relacionado porque cuando no hay prácticas de tiro en el polígono no han ocurrido estos incidentes”, comentó el teniente Rosado Morales, quien considera que deben tomarse medidas preventivas para evitar una tragedia.

La zona es patrullada preventivamente debido a la actividad playera que se extiende hasta el área recreacional de Isla de Cabras en el horario de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.

“No tenemos nada. Como eso fue esta semana el plan no está dirigido a atender balas perdidas”, aseveró el teniente Agosto Ayala.

Primera hora requirió una reacción de la administración del polígono privado, pero al cierre de edición no hubo respuesta.

Fuente: primerahora.com

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