Puerto Rico 07 junio 2017

Mai-Ling Cabán: Más que una "celebrity chef"

Une su pasión por la cocina con la de ayudar.

Frente a las cámaras del programa televisivo Somos lo que comemos está la chef Mai-Ling Cabán, una mujer puertorriqueña que promueve la buena alimentación con recetas de su creación. El programa se transmite por América TV, Canal 24, todos los días, a la 1:00 p.m.

Además de su programa televisivo, Cabán es la coordinadora del Programa de Artes Culinarias y profesora en la Universidad Interamericana, Recinto de Bayamón. Ofrecen cursos técnicos de artes culinarias de un año.

También es chef de Goya de Puerto Rico y madre de tres hijos: Steven de 25 años, Jean-Marc de 20 y Nicolás de 10 años.

“Estoy casada hace 27 años con Juan Ramón Rivera Vega y fui mamá a los 19 años. Ese amor de madre que siento lo llevo al salón, a mis estudiantes. Siento que tengo que ayudarlos, no quiero que salgan a la calle y sean un número más de jóvenes sin futuro. Quiero que mis estudiantes sean unos dignos representantes de nuestra gastronomía puertorriqueña”, subrayó Mai-Ling.

Aseguró la chef, quien estudió educación y luego artes culinarias, que desde pequeña le gusta la cocina. “Mi abuelo Papá Cabán era ganadero y todos los días traía leche a la casa. Yo ayudaba a mi bisabuela Trina y a mi abuela Yuya a confeccionar queso ricota”, recordó. “Mi padre Luis E. Cabán Dávila era abogado y quería que fuera abogada, pero mi amor era la cocina y fui fiel a mi sueño”.

Sobre su experiencia como profesora dijo que siente que tiene “una cocina con propósito”.

Contó la chef que dentro de la matrícula hay estudiantes que llegan condicionados por corte a que estudien o de lo contrario tienen que cumplir cárcel. Otros llegan con problemas de agresividad, con inseguridades y baja autoestima. “La verdad es que yo acojo a mis estudiantes como si fueran mis hijos y los ayudo hasta graduarlos. Quiero echarlos hacia adelante y si es a través de la cocina que lo puedo lograr, lo voy a seguir haciendo”.

“Recuerdo a José (nombre ficticio para ocultar su identidad) que al salir de la cárcel se matriculó en el curso. Llegó agresivo, pensaba que iba a ser señalado y rechazado por todos”, contó.

Mai-Ling citó al chico a su oficina y le dijo: Lo que quiero es ayudarte, sacarte adelante. Desde ese momento el joven cambió y se tornó en la mano derecha de la chef en la cocina. “Y ahora se está graduando. Lo puse en una buena práctica y se ganó la confianza del chef ejecutivo y lo dejaron trabajando allí. Por medio de la cocina adquirió técnicas de seguridad en sí, disciplina y organización. Gracias a la cocina logró superarse”.

Otro de sus estudiantes, al que llamaremos Ricardo, llegó a matricularse acompañado de su padre. Era un muchacho con problemas emocionales bien marcados y estaba medicado.

“Ya había intentado suicidarse. Llegó a mis manos con este background y comencé a enamorarlo con la cocina. Le dije: tú vas a estar conmigo y yo voy a ser tu bastón. Vamos a descubrir juntos si esto es lo que quieres hacer”.

Mai-Ling hizo un trato con Ricardo para que, cuando se sintiera abrumado fuera a su oficina a conversar con ella. La confianza fue creciendo y la profesora le dio su número de teléfono por si en algún momento sentía urgencia de hablar con ella.

“En una ocasión tuvo una baja emocional y me llamó. Al escucharlo desesperado le dije que fuera a la cocina de su casa y a través del teléfono le fui dando las instrucciones para crear una receta. Él siguió las instrucciones y se fue tranquilizando por medio de la cocina”, aseguró.

Ricardo descubrió en el programa de Artes Culinarias que su pasión era la carnicería. Ya se graduó y hoy en día trabaja en una carnicería. “Siempre nos comunicamos y nos tomamos un café y conversamos”, concluyó .

Fuente: primerahora.com

¿Qué te ha parecido esta noticia?

Notas Relacionadas

Deja tu comentario