“Esteban” (nombre ficticio) se encontró un sábado con una solicitud de amistad a través de la red social Facebook. Era una mujer llamada “Rebeca” y, aunque no la conocía, no vio razón para desconfiar y la aceptó en su grupo de amigos.
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SUSCRIBITE“Esteban” (nombre ficticio) se encontró un sábado con una solicitud de amistad a través de la red social Facebook. Era una mujer llamada “Rebeca” y, aunque no la conocía, no vio razón para desconfiar y la aceptó en su grupo de amigos.
Esa misma tarde, mientras estaba leyendo el periódico en la sala de su casa, recibió una notificación: un mensaje por Messenger de parte de Rebeca. Intrigado sobre qué querría su nueva amiga, decidió verificar, sin pensar que empezaría una pesadilla de la que aun no se recobra.
“Cuando lo abrí, decía que me comunicara con una persona que tenía un vídeo mío y que si no enviaba $1,500 por Western Union a una dirección en Mali, lo iban a difundir por YouTube”.
Al abrir el enlace, entró en pánico: en el vídeo aparecía un hombre masturbándose y tenía su rostro, aunque Esteban asegura que esa persona, definitivamente, no era él.
Ahí fue que cayó en tiempo de que había sido víctima de un “pescaíto” bastante común: extorsión a cambio de no revelar imágenes sexuales, también conocido por el término “sextortion”, en inglés.
Se puso a buscar dónde quedaba Mali y se dio cuenta que era en África, y “pues imagínate, me metí en internet, verificando si habían tirado el vídeo, y nada. Luego escribí ‘extorsión a través de internet’ y dentro de los muchos ‘sites’ apareció un reportaje de la cadena BBC sobre ‘sextortion’ y pude ver, paso a paso, lo que me hicieron a mí”.
“En ese momento me sentí ultrajado, violado. Es algo que pasó y no le quiero dar casco, pero hay gente que se ha suicidado por esas cosas”, comentó Esteban.
“En el reportaje de BBC fueron a una intervención en Filipinas con la Interpol e hicieron una redada en los sitios donde se dedicaban a esto y era como un rancho bien grande, con cientos y cientos de computadoras”, explicó.
La cosa se calmó de momento, pero luego, semanalmente, le llegaba un e-mail exigiéndole dinero a cambio de no arruinarle la reputación.
“Llamé a mi proveedor de internet para bloquear todos esos e-mails y al sol de hoy, gracias a Dios, no me ha llegado más nada y me mantengo monitoreando, pero no ha salido el bendito vídeo”, enfatizó.
De esto no ha pasado ni un mes y Esteban todavía siente la presión y la ira por haber sido víctima. “Yo lo que quiero es denunciar esto y alertar a la gente porque es bien, bien malo”, recalcó.
El famoso caso de “la española”
Consultado sobre el asunto, Carlos Osorio, oficial de prensa del Negociado Federal de Investigaciones (FBI) en San Juan, explicó que esta modalidad de fraude tuvo un auge hace meses y todos los entrevistados hablaban de “la española”, una mujer que les pedía solicitudes de amistad, conversaba con ellos y a algunos llegó a engatusarlos para cometer actos de naturaleza sexual frente a la computadora, para luego extorsionarlos.
“Siempre cae alguien, lamentablemente”, comentó Osorio, quien insistió en que hay que usar el sentido común y no dejarse seducir por el supuesto anonimato de Internet. “No se arriesguen porque van a terminar pagando dinero, a esas personas es bien difícil conseguirlas”.
Por su parte, la licenciada Julizzette Colón-Bilbraut, fundadora de Monitor SN, una firma de inteligencia social, recalcó que “hay que entender en la mayoría de las redes sociales, si no en todas, ese vídeo no va a poder correr mucho porque no lo van a permitir. A lo que uno no puede ceder es a esa presión inicial”.
Si bien Esteban logró reunir el dinero para pagar, no suele ser el caso. “No se puede ceder. En la medida que pagues, debilitas tu caso y las posibilidades de que se detenga la extorsión son mínimas. Vamos a ver, ¿de cuándo a acá los criminales tienen honor? Si le diste dinero la primera vez y no lo publicaron, cuando pidan la segunda vez y no des el dinero, pueden tirarlo”, razonó. “Esta es la versión cibernética del clásico ‘scam’ de que te tienen un hijo secuestrado, que en muchas ocasiones se origina de las cárceles”.
Existen alternativa contra el sextortion
Si se encuentra en una situación como la de Esteban, lo primero que tiene que hacer es cesar toda comunicación y querellarse ante las autoridades.
En la Policía de Puerto Rico existe la Unidad de Crímenes Cibernéticos, donde puede orientarse y éstos, si lo consideran pertinente, refieren el caso a la agencia federal ICE-HSI, particularmente en el Centro de Querellas sobre Crímenes en Internet (ICCC, en inglés) en la siguiente dirección: https://www.ic3.gov
Si bien en la Policía no hay estadísticas de cuántas personas han sido víctimas de sextortion, la sargento Loyda de Jesús, directora interina de la Unidad, aseguró que a diario reciben -al menos- una llamada por este tipo de crimen.
“Nosotros lo que hacemos es orientar, porque somos una unidad de apoyo técnico”, indicó De Jesús.
“Nos llaman por el susto cuando ven que les están enviando los vídeos, pero deben saber que no se comete fraude si no mandan en dinero y que muchas de estas situaciones se dan a través de un proxy que no es en Puerto Rico. No tenemos jurisdicción”, añadió.
De Jesús también alertó a ser bien celosos con la privacidad. “Uno no sabe qué está haciendo el otro con tu imagen. Si no conoces a la persona, tienes que denegar la solicitud de amistad porque, aunque esa persona no te haga nada, tiene un amigo, y otro y eventualmente alguien cae en este pescaíto”, advirtió.
FUENTE: primerahora.com
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